Normas de la comunidad
Última actualización: 30 de septiembre de 2026
Cuppido existe para que personas adultas se conozcan de verdad. Estas normas son el trato que esperamos de ti y el que puedes esperar de quien tienes enfrente. Están escritas en lenguaje llano a propósito, y son largas a propósito: recogen una por una las conductas que no tienen sitio aquí, para que nadie tenga que adivinar dónde está la línea. Si alguna vez tomamos una medida sobre tu cuenta, será por una de estas normas, y podrás encontrarla por su número en el índice.
1. Si no has cumplido 18 años, este no es tu lugar
Cuppido es un lugar de encuentro entre personas adultas. La edad mínima de 18 años no admite excepción, permiso de nadie ni forma de pedirla, y no se discute caso por caso.
Si eres menor de edad, no puedes registrarte ni estar aquí de ninguna manera. Queda prohibido poner una fecha de nacimiento falsa para pasar el registro, usar los datos o el documento de un hermano mayor, pedirle a una persona adulta que abra la cuenta por ti, entrar con la cuenta de tu madre, tu padre o un familiar, o aprovechar una sesión que alguien dejó abierta.
Del otro lado la regla es la misma. Queda prohibido crear o mantener una cuenta para una persona menor de edad, prestarle la tuya, dejar que la use para curiosear, administrar el perfil de tu hijo, tu hija o tu hermano menor, o hacer de intermediario para que hable con alguien de aquí. La cuenta es tuya y responde por lo que se haga desde ella.
Cuando nos consta que la persona titular es menor de edad, la cuenta se cierra y su contenido se retira, sin advertencia previa ni medida intermedia. Cumplir la edad más adelante no repara el uso anterior ni devuelve esa cuenta.
2. Tu edad es la que tienes, sin ajustes
La edad que declaras tiene que ser la real. Aquí solo hay personas que han cumplido 18 años, y ese requisito no admite excepción, permiso de nadie ni interpretación.
Queda prohibido cambiar tu fecha de nacimiento para poder entrar, declarar más edad de la que tienes porque te falta poco, ponerte menos edad para colarte en las preferencias de más personas, pedirle a alguien que abra la cuenta por ti, o registrarte con los datos de un hermano, un amigo o un familiar.
Tampoco dejes que alguien que no ha cumplido 18 años entre desde tu cuenta ni converse desde ella, y no abras un perfil a nombre de una persona menor de edad, aunque sea en broma o para enseñarle cómo funciona esto.
Declarar una edad falsa es de las pocas cosas que tratamos como graves desde la primera vez. Si la persona titular no tiene la edad, la cuenta se cierra, sin advertencia y sin segunda oportunidad. Y si sospechas que alguien no tiene la edad, repórtalo: es de los avisos que más nos importa recibir.
3. Hay personas que no pueden estar aquí
Además de la edad, hay situaciones en las que no puedes usar este Servicio. Al registrarte estás declarando que no estás en ninguna de ellas, y esa declaración es tuya.
No puedes estar aquí si te han condenado por un delito sexual, por violencia sexual, por un delito contra una persona menor de edad, por trata o explotación de personas, o por violencia contra tu pareja o expareja. Tampoco si figuras en un registro público de agresores sexuales. Tampoco si ya te expulsamos antes, con esta identidad o con cualquier otra.
Queda prohibido servirte de este Servicio para localizar, contactar, vigilar o acercarte a una persona que tiene a su favor una orden de protección o una medida de alejamiento contra ti: ni tú directamente, ni con otra identidad, ni pidiéndoselo a alguien más.
Aquí no comprobamos antecedentes de nadie y no podemos hacerlo. Por eso esto va por delante: si tu declaración es falsa, pierdes la cuenta en cuanto nos conste, y de lo que ocurra respondes tú.
4. Tus fotos muestran a la persona que va a llegar a la cita
Tus fotos tienen que mostrarte a ti y no inducir a error sobre quién eres, qué edad tienes ni qué aspecto tienes. No te pedimos una foto perfecta ni recién tomada: te pedimos que quien te vea sepa a quién va a encontrarse.
Queda prohibido usar la foto de otra persona, aunque te la haya dado y aunque tenga permiso de nadie; usar la imagen de alguien conocido públicamente; copiar las fotos de otro perfil; publicar retratos generados o alterados para aparentar otra identidad, otra edad, otro cuerpo u otro rostro; y ponerte fotos de una etapa de tu vida en la que no te pareces a como te ves ahora.
También queda fuera el perfil en el que no se te puede distinguir: solo fotos de grupo sin que se sepa cuál eres, la cara tapada en todas, únicamente imágenes de espaldas, de un paisaje, de un coche o de tu mascota.
Lo que se sanciona aquí es la intención de inducir a error, no un cambio de peinado ni una foto poco favorecedora. Y conviene que lo sepas: no comprobamos que la persona de la foto seas tú. Si te encuentras un perfil cuyas fotos no le pertenecen, repórtalo.
5. Nada de caras, voces ni cuerpos fabricados
Lo que se ve y se oye aquí tiene que haber ocurrido de verdad. No fabriques a una persona, no la pongas donde nunca estuvo y no le pongas en la boca lo que nunca dijo. Que el material sea falso no hace que el daño lo sea.
Queda prohibido, sobre cualquier persona: tomar una foto suya vestida y generar a partir de ella una imagen desnuda o sexual; montar su cara sobre otro cuerpo; fabricar un video o un audio en el que aparezca diciendo o haciendo algo que nunca hizo; imitar su voz. Da igual que se note que es falso, da igual que no se lo enseñes a nadie más y da igual que lo hicieras solo para probar si te salía.
Queda prohibido usar ese material como palanca: hacérselo llegar a esa persona, amenazarla con difundirlo, mandárselo a alguien de su entorno, publicarlo aquí o presumir de tenerlo. Esto se trata con la misma dureza que el material real, porque para quien lo recibe la diferencia no existe. Y lo mismo vale para fabricar capturas de una conversación que nunca ocurrió para acusar a alguien.
Sobre ti: tus fotos pueden estar bien tomadas, pero tienen que seguir siendo tú. Nada de retratos generados que nunca fueron una foto, nada de retoques que te cambian la cara, el cuerpo o la edad, y nada de dejar que un programa converse en tu lugar fingiendo que eres tú. Quien te escribe cree que hay alguien del otro lado.
6. No te hagas pasar por alguien que no eres
Aquí hablas como tú. Suplantar a otra persona es de lo que más daño hace en un sitio como este, porque el daño no lo sufre solo quien te lee: lo sufre también la persona cuyo nombre y cuya cara usaste, y que ni siquiera sabe que está aquí.
Queda prohibido crear un perfil con el nombre, las fotos o los datos de una persona real, sea tu ex, un compañero de trabajo, una vecina o alguien conocido públicamente. Prohibido abrir un perfil de alguien para reírte, para vengarte o para que desconocidos le escriban. Prohibido responder mensajes haciéndote pasar por esa persona, y prohibido presentarte como alguien que tu interlocutor ya conoce.
Tampoco te hagas pasar por Cuppido ni por quien trabaja aquí. Decir que eres del equipo, que eres moderador o que escribes de parte de Cuppido para conseguir algo de otra persona está prohibido y se trata como fraude.
Prohibidos también los perfiles que no son de una persona adulta real: personajes de ficción, cuentas de negocio o de marca, perfiles de mascotas, memes, perfiles de prueba. Y prohibido usar un nombre, un logotipo o un cargo que haga creer que representas a una empresa, a una institución o a una autoridad.
Si alguien te está suplantando aquí, escríbenos a cuppido.support@gmail.com aunque no tengas cuenta. Cuéntanos qué perfil es y qué está usando de ti: para reclamar no hace falta estar registrado.
7. Lo que cuentas de tu vida tiene que ser cierto
Tu trabajo, tus estudios, tu ciudad, tu situación: todo eso pesa cuando alguien decide si quiere verte. Inventarlo no es adornarse. Es decidir por la otra persona con información falsa.
Queda prohibido atribuirte una profesión que no ejerces, como médico, piloto, abogado, policía, militar o psicólogo. Prohibido inventarte un título, un posgrado o una carrera que no cursaste. Prohibido decir que ocupas un cargo que no ocupas o que trabajas en una empresa que no te ha contratado. Cuanta más confianza da la profesión que te cuelgas, más grave es habértela colgado.
Prohibido también aparentar una riqueza que no tienes con relatos o fotos de coches, viajes, negocios o dinero que no son tuyos. Prohibido inventar tu nacionalidad, tu residencia o la ciudad en la que estás para aparecer ante gente donde no vives. Y prohibido atribuirte vínculos, contactos, familia o influencias que no existen para impresionar a alguien o para conseguir algo de esa persona.
Los datos pequeños también cuentan: la estatura, si tienes hijos, si bebes o fumas, los idiomas que hablas. Rellenarlos a la ligera parece inofensivo hasta que alguien organiza su tarde alrededor de algo que no era verdad.
Corregir el dato después no borra lo que hiciste mientras estuvo publicado. Si algo cambió en tu vida, actualízalo; si nunca fue cierto, no lo escribas.
8. Si tienes pareja, no lo escondas cuando te preguntan
No nos corresponde decidir cómo vives tus relaciones ni con quién. Lo que sí exigimos es que no mientas sobre eso a la persona que tienes delante.
Queda prohibido declararte soltero o soltera en el perfil cuando no lo estás, negar que tienes pareja cuando alguien te lo pregunta directamente, y sostener que estás separado, en pausa o en proceso cuando no es así.
Prohibido también usar una misma cuenta entre dos personas para buscar a una tercera sin decirlo, presentar a tu pareja como una amiga, un familiar o quien comparte piso contigo para que la otra persona no se entere, o pedirle a quien te escribe que borre la conversación y que no te busque cuando tú no puedes responder, para que en tu casa no se sepa.
Si la otra persona lo sabe y le parece bien, es asunto de ustedes dos y aquí nadie va a opinar. El incumplimiento empieza en el momento en que preguntó y le mentiste.
9. Una sola cuenta, y la manejas tú
Cada persona tiene una cuenta, la abre para sí misma y la usa ella. Lo que salga de tu cuenta se te atribuye a ti, aunque lo haya escrito otra persona desde tu asiento.
Queda prohibido abrir una segunda cuenta: ni una de prueba, ni una para cada intención, ni una con otro correo, ni una entrando por otra vía, ni una para volver a aparecer ante quien dejó de verte. Queda prohibido prestar tu cuenta, compartirla, usarla entre varias personas, entrar en la cuenta de alguien más, escribir en su nombre o llevarle la conversación a un amigo tímido desde su perfil.
Esto no es un tecnicismo. Un bloqueo, un reporte o una medida solo significan algo si hay una identidad por persona. Cuando las identidades se multiplican, la única que pierde es la persona que decidió no volver a hablarte.
10. Tu cuenta entra contigo y con nadie más
Tu cuenta entra contigo. Todo lo que salga de ella se te atribuye a ti, aunque lo haya escrito otra persona, y por eso cuidarla es parte de responder por lo que pasa aquí.
Queda prohibido darle tu contraseña a alguien, aunque sea tu pareja o tu mejor amigo; dejar que otra persona escriba desde tu cuenta, sea para ayudarte o para gastarle una broma a alguien; y dejar la sesión abierta en una computadora prestada, compartida o de un lugar público.
Queda prohibido de forma absoluta que una persona menor de edad de tu casa use tu cuenta, mire perfiles o converse desde ella. Que sea tu hijo, tu sobrino o tu hermano no lo hace menos grave: si eso pasa, hay una persona menor de edad dentro de este Servicio, y la cuenta desde la que entró es la tuya.
Si crees que alguien entró en tu cuenta, cambia la contraseña, cierra las demás sesiones y escríbenos a cuppido.support@gmail.com. Avisar es lo que separa un problema de seguridad de una responsabilidad tuya: decir después que fue otro quien usó tu cuenta, sin haberlo dicho nunca antes, no te cubre.
11. Nada de cuentas creadas en serie
Cuppido es para conocer personas, y eso exige que del otro lado haya una. Las cuentas creadas en serie no tienen lugar aquí, ni siquiera cuando no le escriben a nadie.
Queda prohibido crear cuentas de forma automática o en cantidad, con datos inventados o combinados entre sí. Prohibido armar perfiles con fotos y textos generados para poblar el Servicio.
Prohibido también encargarle a otra persona que lo haga por ti, dedicarte a operar cuentas ajenas por encargo, o participar en el reparto o la venta de cuentas creadas así. Colaborar cuenta igual que hacerlo.
Y queda prohibido interferir en las comprobaciones que Cuppido haga para impedir este uso, falsearlas o intentar sortearlas. No explicamos aquí cómo funcionan: publicarlo solo serviría a quien quiere esquivarlas.
12. Si te sancionamos, no vuelvas con otra identidad
Cuando suspendemos o cerramos una cuenta, la medida es sobre ti, no sobre ese correo ni sobre esas fotos. Volver con otra identidad es un incumplimiento nuevo, que se suma al que te trajo hasta aquí.
Queda prohibido abrir otra cuenta con otro correo, otro nombre, otras fotos u otra forma de acceso. Prohibido pedirle a un amigo que te preste la suya o que abra una a su nombre para que la uses tú. Prohibido recuperar una cuenta vieja con esa misma finalidad, y prohibido registrarte con los datos de otra persona para pasar desapercibido.
Y lo más serio: prohibido volver a acercarte, desde donde sea y con el nombre que sea, a quien te bloqueó o te reportó. Si una cuenta nueva existe para eso, el motivo es el mismo de siempre y la respuesta también.
Terminar una suspensión no es empezar de cero: lo anterior cuenta si vuelve a ocurrir. Y una expulsión definitiva significa que no puedes registrarte otra vez, por ningún medio y bajo ninguna identidad.
13. Un no basta, y el silencio también
Cuando alguien te dice que no, o simplemente deja de responder, ahí termina la conversación. No hace falta que te lo explique, ni que te lo repita, ni que sea amable al decirlo. Retirarse es libre y nadie tiene que justificarlo.
Queda prohibido insistir después de eso. Por ejemplo: volver a escribir a quien dejó de contestarte, mandar mensajes seguidos esperando que alguno funcione, repetir la misma propuesta con otras palabras, exigir una explicación, reclamar que te lea, o preguntar una y otra vez por qué ya no te responden.
Tampoco puedes buscar una segunda puerta. Nada de abrir otra cuenta para reaparecer ante quien te bloqueó, servirte de la cuenta de otra persona para escribirle, buscar a esa persona por mensajería, por teléfono o por redes sociales después de que te pidió que no lo hicieras, ni pedirle a un conocido que le escriba de tu parte.
Que alguien deje de hablarte no es una falta suya, y aquí no se trata como tal. Dejar de responder, perder el interés o bloquear no se sanciona nunca. Lo que se sanciona es no aceptarlo.
14. No conviertas un mensaje en un golpe
Aquí se puede no gustarse. Lo que no se puede es lastimar a alguien por eso. Un rechazo no te da derecho a una despedida cruel, y una conversación que no avanza no te da derecho a volcar tu enojo sobre quien tienes enfrente.
Queda prohibido el mensaje ofensivo, humillante o degradante. Por ejemplo: insultar; burlarte del cuerpo, del rostro, de la estatura, del peso, de la edad, del acento, del trabajo o de la situación económica de alguien; decirle que es feo, que está viejo, que nadie lo va a querer o cosas peores porque te dijo que no; comentar sus fotos o sus Confesiones para ridiculizarlas; o mandarle la lista de sus defectos como último mensaje.
También queda prohibido lo que se disfraza de otra cosa: la broma que solo le hace gracia a quien la escribe, el consejo no pedido sobre el cuerpo o la vida de la otra persona, el desprecio con forma de halago, y el mensaje sexual explícito que nadie te pidió, escrito para incomodar o para castigar un rechazo.
Que sea en privado no cambia nada. Un mensaje directo cuenta igual que algo escrito en tu perfil, y decir después que era en broma no lo borra.
15. Tus mensajes no son un volante
Aquí se le escribe a una persona, no a una lista. Un mensaje copiado y repartido no es una conversación: es ruido para todos y ganas de irse para quien lo recibe.
Queda prohibido mandar el mismo mensaje a decenas de personas cambiando solo el nombre; abrir conversaciones en cadena sin haber leído un solo perfil; repetir el mismo texto en cada chat y en tus Confesiones; y escribirle sin parar a quien no responde, para ver si alguna suena.
Queda prohibido usar los mensajes como reparto de propaganda: cadenas del tipo reenvía esto a diez personas, bulos y alarmas que ni comprobaste ni puedes comprobar, peticiones de firmas, encuestas, avisos de supuestos peligros, o el mismo texto de siempre sobre tu causa o tu candidato.
Si necesitas repartir el mismo texto para que alguien conteste, el problema no está en el volumen.
16. No presiones a nadie para sacarlo de aquí
Cambiar de canal es una decisión de dos y no tiene prisa. Aquí existen el bloqueo y el reporte; fuera de aquí no existe nada de eso, y quien insiste mucho en salir suele saberlo.
Queda prohibido exigir el número de teléfono, otra red o un correo antes de conversar; repetir la petición después de un no o de un silencio; negarte a hablar aquí para forzar el cambio; condicionar la conversación a que te dé otro contacto; y reprochar, enfriar el trato o insultar cuando la respuesta es que todavía no.
Queda prohibido empujar a alguien hacia un sitio que tú controlas: un grupo, una sala, un enlace o un espacio donde no pueda bloquearte, reportarte ni pedir ayuda.
Y una advertencia honesta para quien recibe la insistencia: cuando la conversación sale de aquí, deja de estar a nuestro alcance. Estas normas te siguen fuera; las herramientas, no.
17. Nada de amenazas, ni de las veladas
Amenazar a alguien está prohibido aquí, sin importar si pensabas cumplirlo o no. Quien lo recibe no puede leerte la intención: solo lee la amenaza.
Queda prohibido amenazar con daño físico a una persona, a su familia, a sus hijos o a sus animales; amenazar con dañar sus cosas; amenazar con hacerle perder el trabajo, la vivienda o la custodia de sus hijos; y amenazar con arruinar su nombre contando algo, cierto o falso, a quien pueda perjudicarle.
Queda prohibida también la amenaza que no se termina de decir: sé dónde vives, sé por dónde caminas, tengo tus fotos, no me conoces enojado; mencionar el nombre de su barrio o de su lugar de trabajo para que entienda que lo ubicaste; o describirle su calle o su casa para que sepa que estuviste ahí. Que no haya un verbo violento no la vuelve inocente.
Queda prohibido usar el miedo como herramienta de conversación: intimidar para que te responda, para que no te bloquee, para que retire un reporte, para que acepte un encuentro o para que no acuda a nadie. Y queda prohibido amenazar con denunciar en falso o con reportar sin motivo para presionar a alguien.
Si alguien te amenaza, puedes bloquear y reportarlo. Si la amenaza pone en riesgo tu integridad, acude además a las autoridades de tu país: eso no lo sustituye ningún servicio, y este tampoco.
18. Controlar a alguien no es quererlo
Con la persona que conociste aquí pueden construir lo que quieran los dos. Lo que no puedes es administrarle la vida. El control es la forma de maltrato que más tarda en verse, y aquí no tiene sitio.
Queda prohibido exigirle su contraseña o entrar en su cuenta, aquí o en cualquier otro sitio; revisarle el teléfono o sus conversaciones; poner en su teléfono algo que la rastree; exigirle su ubicación permanente o pruebas de dónde está y con quién; o llamar y escribir sin parar hasta que conteste.
Queda prohibido usar la relación como precio: exigirle que borre su perfil, que deje de hablar con sus amistades o con su familia, que cambie cómo se viste o adónde va, como prueba de que le importas; amenazarla con dejarla, con contar cosas suyas o con hacerle daño si no obedece; o controlarle el dinero, los documentos o cómo se mueve para que dependa de ti.
Decir que eres celoso no explica nada: describe lo que estás haciendo. Y si eres tú quien está en esa situación, bloquear, reportar y contárselo a alguien de confianza no es exagerar.
19. No uses tu propio daño para retener a nadie
Si estás mal, decirlo está bien y pedir ayuda está mejor. Lo que no puedes hacer es poner tu dolor sobre la mesa como una cuenta a pagar para que la otra persona no se vaya.
Queda prohibido decir que te vas a hacer daño, que te vas a matar o que te va a pasar algo si te deja, si no responde, si no accede a lo que le pides o si no acepta verte; describirle heridas, medicamentos o un intento para que reaccione; hacerla responsable por adelantado de lo que te ocurra; o repetirlo cada vez que la conversación no va como tú quieres.
Si lo que sientes es real, esta persona no es quien puede sostenerte y esta conversación tampoco. Busca a alguien cercano, a un profesional de salud mental o a los servicios de emergencia de tu país. Tu vida importa mucho más que este servicio y mucho más que quien te está leyendo.
Y si eres quien recibe esos mensajes: no eres responsable de la vida de nadie, no tienes que quedarte, y puedes bloquear y reportar. Si crees que el peligro es real, avisa a los servicios de emergencia.
20. No persigas a nadie
Conocer a alguien aquí no te convierte en su sombra. Buscar a una persona más allá de donde ella te abrió la puerta es persecución, aunque nunca llegues a escribirle.
Queda prohibido rastrear a alguien dentro del Servicio: abrir otra cuenta para seguir mirando su perfil después de un bloqueo, pedirle a un conocido que te cuente si sigue por aquí, o estar pendiente de cada cambio en su perfil para volver a aparecer.
Queda prohibido llevar la persecución al mundo físico: presentarte donde vive, estudia, entrena o trabaja; seguir sus pasos por la calle; esperarla a la salida; aparecer donde está su gente; o encargarle a alguien que lo haga por ti.
Queda prohibido armar un expediente de otra persona: juntar sus fotos, sus datos, sus horarios o capturas de lo que te contó para vigilarla, para presionarla más adelante o para entregárselo a un tercero.
Una conducta así, aunque ocurra fuera de este servicio, puede costarte la cuenta dentro cuando el contacto empezó aquí.
21. No metas a su gente en esto
La conversación es entre tú y la otra persona. Si se acabó, se acabó ahí. Rodear a alguien acudiendo a la gente de su vida es acoso, y de los que más daño hacen.
Queda prohibido contactar a su familia, a su pareja, a su ex pareja, a sus amistades o a quien estudia o trabaja con esa persona para hablarles de tu asunto, para pedir que intercedan, para preguntar por ella o para contar lo que pasó entre ustedes.
Queda prohibido acudir a su trabajo: escribir a su empleador o a su jefatura, comentar algo en el canal público de su negocio, dejar reseñas para hacerle daño, o insinuar que puedes hacerlo si no te responde.
Queda prohibido usar a su entorno como palanca: le voy a contar a tu mamá, tus compañeros deberían saber esto, escribir a su pareja para reventarle la relación, o pedirles a tus amigos que le escriban solo para saludar.
Que esos contactos sean públicos, o que los hayas encontrado por tu cuenta, no cambia nada. El límite no es cómo llegaste a ellos, sino a quién estás rodeando.
22. Nada de acoso en grupo
Molestar a alguien entre varios no lo hace más leve, lo hace peor. Aquí cada persona responde por lo que hace y también por haber sumado a otras.
Queda prohibido organizar una campaña contra alguien o sumarte a una: repartir su perfil en un grupo para que le escriban, coordinar mensajes desde varias cuentas, turnarse para insistirle, o pedir a tus contactos que lo busquen aquí o afuera.
Queda prohibido usar el reporte como arma: reportar a alguien entre varios sin motivo, inventar una falta para que le cierren la cuenta, o presionar a otras personas para que reporten contigo.
Queda prohibido prestar tu cuenta para eso, aunque el mensaje no lo escribas tú, y queda prohibido celebrar o amplificar el hostigamiento de otro. Si alguien te pide que te sumes, lo correcto es no hacerlo y reportarlo.
23. Pide permiso, y acepta que se puede retirar
Aquí nada sexual ocurre sin un sí. Un sí claro, dado por la propia persona, para eso concreto y en ese momento. El silencio no es un sí. Que alguien no diga que no tampoco es un sí. E insistir hasta que la otra persona ceda no es conseguir un sí: es lo contrario de pedirlo.
El permiso se puede retirar en cualquier momento, sin explicar por qué y sin importar lo que ya haya pasado. Si alguien te dice que pares, paras. Si deja de responder, paras. Si dijo que sí antes y ahora no quiere, no quiere. Si estaban en algo y cambia de idea a la mitad, se acabó ahí. Nadie te debe una razón, ni una despedida, ni una última vez.
Estas cosas no son permiso, aunque te lo parezcan: que te haya dado un Latido o que hayan coincidido; que su perfil te resulte atractivo; que ya se escriban con confianza; que alguna vez te haya enviado algo; que hayan quedado en verse; que estén saliendo, o que hayan estado juntos antes. Tampoco lo es un sí arrancado con insistencia, con enojo, con lástima, con alcohol de por medio o con la amenaza de irte.
Y el permiso es para una cosa, no para todas. Que alguien acepte hablar de sexo no acepta nada más. Que te dé su contacto no acepta lo que quieras mandarle allí. Que acepte verse no acepta nada de lo que pase después. Cada paso se pregunta aparte.
24. Si la otra persona no puede decidir, no hay nada que decidir
Un sí solo vale si quien lo da está en condiciones de darlo. Hay estados en los que una persona no puede decidir, aunque no diga que no, aunque se ría y aunque parezca seguirte el juego.
Queda prohibido seguir adelante con alguien que está bebido hasta el punto de no sostener una conversación, dormido o medio dormido, drogado, inconsciente o descompuesto. Queda prohibido esperar a que beba de más para pedirle lo que despierta te habría negado, servirle otra copa con esa idea, o insistir por mensaje cuando acaba de decirte que tomó algo y no está bien.
Queda prohibido buscar a alguien precisamente porque está en desventaja: una discapacidad intelectual o cognitiva, una crisis de salud mental, un duelo reciente, una persona mayor con deterioro, alguien que depende de ti económicamente, o alguien recién llegado a un lugar que no conoce y sin nadie alrededor. Aprovechar eso no es tener suerte: es elegir a quien no puede defenderse.
Si dudas de si la otra persona está en condiciones, para. La duda ya es la respuesta, y preguntárselo cuando esté bien no te cuesta nada.
25. No mandes nada sexual a quien no te lo pidió
El contenido sexual no solicitado es lo que más gente ahuyenta de un lugar como este. Antes de llevar la conversación a lo sexual, pregunta. Si la respuesta no llega, o llega y es que no, ahí termina el asunto.
Aquí se escribe, y con texto se hace igual de daño. Queda prohibido describirle a alguien lo que le harías sin que te lo haya pedido; detallar tu cuerpo o el suyo en términos sexuales; abrir la conversación con una propuesta sexual explícita; mandar enlaces a material sexual; convertir cada respuesta en una insinuación después de que la otra persona cambió de tema; y usar tu perfil o tus Confesiones para lo mismo.
Cuando la conversación se muda a otro canal, que es donde suelen aparecer las imágenes, estas normas te siguen. Mandar allí una foto de tus genitales, un video o un audio sexual a quien no lo pidió es exactamente lo mismo que hacerlo aquí, y puede costarte la cuenta igual.
Una sola vez basta para incumplir. Que la otra persona haya coqueteado, que hayan hablado de esto antes o que te haya dado su número no es un permiso permanente: un sí de antes no vale para lo de después.
26. No presiones a nadie por fotos ni por nada íntimo
Pedir una vez y aceptar la respuesta es pedir. Todo lo demás es presión, y la presión está prohibida aquí aunque nunca levantes la voz ni amenaces con nada. Da igual que lo que pides tenga que llegarte por otro canal: la petición y la insistencia ocurren en esta conversación, y aquí se responden.
Queda prohibido: insistir después de un no o de un silencio; repetir la petición con otras palabras hasta cansar a la otra persona; decir cosas como si de verdad confiaras en mí, todas lo hacen o entonces no te intereso; ofrecer dinero, regalos, un viaje, un contacto o un favor a cambio; dejar a la otra persona en deuda mandándole algo tuyo primero; enojarte, dejar de responder o retirar el afecto como castigo por la negativa; y condicionar el encuentro, la relación o la conversación a que te mande algo.
Tampoco pidas que en esa imagen se le vea la cara, ni una marca que la identifique, ni un gesto que demuestre que es ella. Eso no es confianza: es construir una prueba para usarla después.
Si alguien te lo está haciendo a ti, no le debes ni una foto ni una explicación. Bloquea y repórtalo.
27. Nadie es un fetiche
Tener gustos es normal. Tratar a una persona como una categoría que quieres probar, no. Aquí la gente viene a que la conozcan, no a satisfacer la curiosidad de nadie.
Queda prohibido dirigirte a alguien reduciéndolo a su origen, su color, su cuerpo, su discapacidad, su identidad de género o su orientación. Por ejemplo: abrir con un siempre quise estar con una de tu país; afirmar que las personas de tal origen son más calientes; tratar a una persona trans como una experiencia pendiente o una curiosidad; preguntarle por sus genitales, sus cirugías o cómo era su cuerpo antes; preguntarle a una persona con discapacidad cómo tiene sexo; hablar del cuerpo gordo o delgado de alguien como si fuera una variedad de producto; o pedirle que actúe un estereotipo para ti.
El comentario sobre el cuerpo tampoco es un piropo por defecto. Mandarle a alguien que no te lo pidió una valoración de sus pechos, su trasero, su peso o su piel es lo mismo que mandarle contenido sexual sin permiso, y se trata igual.
La diferencia es sencilla. Puedes decir qué te atrae. No puedes convertir a la persona que tienes enfrente en un ejemplar de eso que te atrae.
28. Tu salud sexual se habla con la verdad
Si vas a tener contacto sexual con alguien que conociste aquí, esa persona decide con lo que tú le cuentas. Aquí no comprobamos análisis, diagnósticos ni resultados de nadie: por eso esta norma existe y por eso mentir en esto se trata como algo grave.
Queda prohibido negar o esconder una infección de transmisión sexual que ya te diagnosticaron cuando te preguntan; afirmar que te hiciste pruebas que no te hiciste; enseñar un resultado que no es tuyo o que está alterado; y convencer a alguien de que no hace falta protección cuando sabes que sí.
Queda prohibido cambiar lo acordado sobre la protección: quitarte el preservativo durante la relación sin que la otra persona lo sepa o lo acepte, sabotearlo, o decir que lo llevas puesto cuando no. Queda prohibido mentir sobre tu método anticonceptivo, sobre una vasectomía o sobre una ligadura, buscar un embarazo que la otra persona no quiere, o impedirle evitarlo.
Y al revés: la salud de la otra persona es suya. Preguntar está bien; exigirle papeles, castigarla por su respuesta, contárselo a terceros, publicarlo aquí o usarlo como argumento en una discusión, no. Difundir el diagnóstico de alguien es de las cosas que más vida arruinan, y aquí no tiene excusa.
29. Lo que acordaron no se cambia sobre la marcha
Esta norma vale sobre todo para lo que ocurre cuando la conversación sale de aquí, y cuenta igual: la relación empezó en Cuppido.
Queda prohibido presionar a alguien para una práctica que no aceptó, cambiar en el momento lo que habían acordado o pasar por alto una negativa. En concreto: continuar después de que la otra persona dijo que pararas; hacer cualquier cosa distinta de lo hablado; grabar cuando no se habló de grabar; aparecer con otra persona sin avisar; e insistir tras un no con enojo, con reproches o con lástima.
Y nunca con alguien que no puede decidir. Si la otra persona está dormida, muy ebria, bajo el efecto de alguna sustancia o no está en condiciones de entender qué ocurre, no hay consentimiento posible: no lo hay aunque antes hubiera dicho que sí, y menos todavía si tú provocaste ese estado. Emborrachar o drogar a alguien para vencer una negativa está prohibido aquí y es delito fuera de aquí.
Tampoco se compra ni se cobra. Condicionar el viaje de vuelta, la cena, el alojamiento o la cuenta a que la otra persona acceda a algo es coacción, aunque lo digas con buenos modos.
No vemos lo que pasa fuera de esta pantalla, pero sí actuamos cuando nos llega. Una conducta así te cuesta la cuenta aquí dentro, y si te ocurrió a ti, repórtalo aunque haya sido lejos del Servicio.
30. Hay contenido sexual que no cabe aquí ni aunque los dos quieran
Entre dos personas adultas, lo que acuerden en privado es asunto suyo. El límite es este: hay material y hay juegos que no entran aquí bajo ningún acuerdo, porque el daño no se mide por lo que a ustedes les parezca bien.
Queda prohibido, aunque la otra persona lo acepte, lo pida o lo proponga: cualquier juego en el que alguien finja ser menor de edad; pedirle que hable, se vista o se comporte como si lo fuera; dirigirte a una persona adulta con palabras que apuntan a una niña o a un niño en contexto sexual; o recrear escenas con esa apariencia. Que las dos personas sean adultas no lo salva.
Queda prohibido el contenido sexual con animales y el que recrea agresiones sexuales, personas inconscientes, cadáveres, lesiones o coacción real.
Queda prohibido compartir material sexual de otras personas aunque venga de internet: grabaciones filtradas, videos de quienes no consintieron aparecer ahí, material de origen desconocido. Que no sepas quién sale ahí no te libra; es justamente el problema.
31. Lo íntimo de otra persona no se reenvía, ni se guarda, ni se usa como amenaza
Difundir imágenes o videos íntimos de otra persona sin su permiso está prohibido sin matices, y es de lo más grave que puede hacerse aquí. No pasa por advertencia.
Da igual cómo llegaron a tus manos. Te las hizo llegar esa persona; te las pasó alguien más; las encontraste en otro sitio; las pagaste; son de una relación que terminó; las tienes desde antes de que existiera este servicio. En todos los casos, difundirlas está prohibido.
Difundir no es solo publicar. Es reenviarlas a un amigo o a un grupo, enseñárselas a alguien en tu pantalla, subirlas a tu perfil, describir su contenido con datos que permitan reconocer a la persona, o conservarlas después de que te pidió que las borraras. Y no te salva taparle la cara, recortar la imagen, quitar el nombre ni decir que no se sabe quién es.
Tampoco puedes fabricar lo que no existe: montar la cara de una persona real sobre un cuerpo desnudo o crear por cualquier medio imágenes sexuales de alguien identificable queda prohibido igual que difundir una imagen real.
Usar ese material como palanca, del tipo si me dejas las mando, mándame otra o las publico, dame dinero o vuelve conmigo, es chantaje, cuesta la cuenta sin advertencia previa y además puede ser delito. Si te está pasando, no negocies ni pagues: guarda lo que puedas y repórtalo.
32. Lo íntimo jamás se usa como arma
Si alguien confió en ti una foto, un audio, un video o una conversación privada, eso no pasó a ser tuyo. Usarlo para presionar a esa persona es de lo más grave que puede ocurrir aquí, y se trata como tal desde la primera vez.
Queda prohibida la sextorsión en todas sus formas: exigir más fotos, dinero, un encuentro o que no te bloqueen a cambio de no difundir material íntimo; guardar capturas de ese material para tener a alguien sujeto; decir que tienes imágenes suyas aunque no las tengas; o enseñar un pedazo para demostrar que puedes.
Queda prohibido difundir lo privado, con amenaza previa o sin ella: hacer llegar fotos íntimas de alguien a otras personas, publicarlas en cualquier sitio, enseñárselas a su pareja, a su familia o a su empleador, subir capturas de la conversación que tuvieron aquí, o compartir su perfil junto con lo que te contó en confianza para que otros se rían.
Da igual cómo llegó ese material a tus manos, si te lo mandó por su voluntad, si estaban juntos cuando se tomó, o si la relación terminó mal. Nada de eso te da permiso, y ningún permiso anterior sigue vigente cuando la otra persona ya dijo que no.
Si te está pasando esto, no cedas y no pagues: repórtalo aquí y acude a las autoridades de tu país. Ceder no detiene a quien chantajea, lo alimenta.
33. Tu perfil lo ve gente que no eligió verlo: mantenlo sin contenido explícito
El perfil es la parte abierta de este servicio: aparece ante personas que no pidieron ver nada tuyo en particular. Ahí no va contenido sexual explícito, por más claro que quieras ser con lo que buscas.
Fuera del perfil: desnudos totales o parciales, genitales, ropa interior en pose explícita, actos sexuales propios o ajenos, primeros planos sexualizados del cuerpo, juguetes sexuales a la vista y fotografías en las que aparezca otra persona desnuda. Tampoco enlaces a contenido para adultos ni a sitios donde vendas ese tipo de material.
Lo mismo vale para lo que escribes. Tus Confesiones, tu nombre visible y cualquier otro campo del perfil no son el lugar para describir prácticas con detalle gráfico, enumerar lo que quieres que te hagan ni anunciar disponibilidad sexual. Se puede decir perfectamente qué buscas y con quién sin narrar el acto.
Retirar del perfil el contenido que no cumple esto no requiere avisarte antes. Y si el perfil entero es eso, el perfil entero deja de mostrarse.
34. Nada sexual que involucre a personas menores de edad, en ninguna forma
Esta es la línea que no se cruza. Ningún contenido sexual, sugerente o de explotación que involucre a una persona menor de edad tiene cabida aquí, en ningún soporte, con ningún pretexto y sin importar de dónde salió.
Queda prohibido publicarlo, hacerlo llegar en un mensaje, ponerlo en tu perfil o en una Confesión, describirlo por escrito, enlazar a otro sitio donde esté, pedirlo, ofrecerlo, intercambiarlo, presumir de tenerlo o insinuar que puedes conseguirlo.
No cambia nada el formato ni el origen: una fotografía, un video, un dibujo, una ilustración, un montaje, una imagen creada artificialmente o un texto quedan igual de prohibidos. Tampoco cambia nada que no aparezca ninguna persona real, que no lo hayas creado tú, que te lo mandaran sin pedirlo, que digas que lo guardabas para denunciarlo o que donde vives no se persiga.
Lo sugerente cuenta igual que lo explícito: encuadres que sexualizan a un menor aunque esté vestido, comentarios sobre su cuerpo, chistes que lo presentan como objeto sexual o cualquier forma de tratarlo como una opción disponible.
Cuando aparece algo así, la cuenta se cierra y el contenido se retira. Acudimos a las autoridades cuando corresponde.
35. No busques contacto con personas menores de edad
Aquí se viene a conocer personas adultas. Buscar a una persona menor de edad, dentro del Servicio o sirviéndote de él, es la conducta más grave que puede darse en esta Plataforma, y se trata como tal aunque no llegue a haber ninguna foto ni ningún encuentro.
Queda prohibido escribirle a quien dice o parece no tener la edad en lugar de reportarlo, seguir la conversación después de que te diga que es menor, preguntarle la edad y continuar igual, pedirle fotografías, proponerle pasar a otro canal, pedirle que no se lo cuente a nadie, o tantear su interés con regalos, recargas, dinero o favores a cambio de atención.
Queda prohibido también dejar por escrito que te interesan personas por debajo de la edad mínima, lo hagas con palabras, con cifras, con guiños o con rodeos, en el perfil o en una Confesión; pedirle a otra persona usuaria que te presente a alguien menor o que te pase el contacto de su hija, su hijo, su hermana o su alumna; y proponer juegos de rol en los que alguien finge ser menor, aunque las dos personas sean adultas.
Que te haya dicho que ya tiene la edad no es un salvoconducto cuando el resto de la conversación apuntaba a lo contrario. Si te queda la duda, no sigas: para, bloquea y repórtalo.
36. En tus fotos no aparecen menores, ni siquiera los de tu familia
Tus fotografías muestran a la persona adulta que eres tú. Las personas menores de edad no entran en el perfil, ni siquiera con la mejor intención del mundo.
Esto incluye la foto con tu hijo en brazos, la del sobrino soplando las velas, la de la familia entera con los niños delante, la de la playa con menores en traje de baño al fondo, la del aula o la del equipo infantil que entrenas. Aunque tengas el permiso de sus madres y padres, aquí no. Un perfil de encuentros no es el sitio donde exponer la cara de un menor.
Tampoco valen tus propias imágenes de infancia o adolescencia, aunque seas tú quien aparece. Tus fotos tienen que mostrarte como eres hoy, y una imagen de una persona menor de edad no tiene lugar en una propuesta de contacto.
Lo mismo con los datos que permiten llegar a un menor: el nombre de su colegio, su hora de salida, el equipo en el que juega, el parque al que va o la dirección de la casa donde vive. No los publiques y no se los pidas a nadie.
Si alguien te pide una imagen así, es motivo de reporte, no de conversación. Si esa foto está hoy en tu perfil, cámbiala tú; si la vemos, la retiramos sin avisarte.
37. Si lo ves, repórtalo
En esto no basta con no participar. Si te cruzas con algo que involucra a una persona menor de edad, avísanos. Es el aviso que más nos importa recibir.
Avísanos si un perfil parece de una persona menor de edad aunque la edad declarada diga otra cosa; si alguien te cuenta en la conversación que no ha cumplido 18 años; si una persona adulta habla de menores en términos sexuales; si alguien te ofrece o te pide ese material; y si alguien busca contacto con una persona menor de edad sirviéndose de este Servicio.
Puedes hacerlo desde la opción de reporte, eligiendo el motivo referido a una persona menor de edad, o escribiendo a cuppido.support@gmail.com. Si crees que hay un delito o que hay un niño o una niña en peligro, acude además a la policía o a la institución competente de tu país: nosotros no somos una denuncia ni la sustituimos.
En cuanto nos consta que una cuenta pertenece a una persona menor de edad, la cerramos y retiramos su contenido, sin aviso previo. No publicamos cómo revisamos ni en qué orden atendemos los casos: publicarlo serviría sobre todo a quien busca esquivarnos.
38. Aunque ocurra fuera de Cuppido, cuenta aquí
Lo que pasa en otro canal no lo vemos y no podemos moderarlo. Pero si nos consta y tiene que ver con personas menores de edad, tu cuenta de aquí se cierra igual.
Queda prohibido servirte de Cuppido para llegar a un menor por otra vía, pedirle a otra persona usuaria que te pase por fuera el contacto o el material de un menor, llevarte a alguien que conociste aquí a un sitio donde se intercambia ese material, o usar tu perfil como escaparate para eso.
Queda prohibida cualquier forma de captación de menores para explotación sexual o laboral, la trata y la intermediación dirigida a esos fines, aunque el trato se cierre lejos de aquí y en el Servicio solo haya empezado la conversación.
No revisamos los antecedentes de nadie ni prometemos hacerlo. Pero si nos consta un hecho grave contra personas menores de edad, no tienes sitio aquí, haya ocurrido donde haya ocurrido.
39. Aquí no hay advertencia ni excusa que valga
En todo lo que tiene que ver con personas menores de edad no existe la advertencia, la retirada del contenido a solas ni la suspensión intermedia. La cuenta se cierra de forma permanente, el contenido se retira y no puedes volver a registrarte por ningún medio ni bajo ninguna otra identidad.
Estas explicaciones no cambian la decisión: era una broma, es un dibujo y no una persona real, me lo mandaron a mí, lo tenía para denunciarlo, donde vivo es legal, parecía mayor, solo estábamos hablando, no llegué a hacer nada, fue mi hermano con mi cuenta, me robaron la cuenta.
Tampoco vamos a abrir un debate sobre la edad real de nadie ni a pedirte que la demuestres. Si lo que tenemos delante apunta a una persona menor de edad, actuamos. Esa decisión no se negocia y no admite revisión.
Conservamos lo estrictamente necesario y acudimos a las autoridades cuando corresponde. Cerrar tu cuenta no borra lo que hiciste ni te pone a salvo de lo que la ley disponga.
40. Nadie que te quiera bien te va a pedir dinero
Aquí la gente viene a conocerse. No pidas dinero ni ninguna ventaja económica a otra persona usuaria, con la excusa que sea, y tampoco se lo ofrezcas a cambio de su atención, su compañía o su afecto. Da igual si el apuro es real: pedirlo aquí no se admite.
La estafa sentimental tiene un guion conocido y lo prohibimos entero: construir un vínculo, hablar de futuro, decir que te quiere, y solo entonces aparecer el problema. Una cuenta bloqueada en otro país, un paquete retenido, un envío que no se puede liberar, un dinero grande que llegaría si alguien adelanta lo pequeño. También queda prohibido pedir para el pasaje, la visa o el hotel de un viaje para conocerte en persona.
La emergencia inventada es la otra cara y también queda prohibida: el hospital, el accidente, el familiar enfermo, el robo, la multa, el abogado, la fianza, el equipo que se rompió, quedarse sin documentos lejos de casa. Prohibido inventarla, prohibido exagerar una real para conmover, y prohibido presionar con ella cuando la otra persona ya dijo que no.
Queda prohibido pedir por cualquier vía y en cualquier forma: transferencias, depósitos, envíos por servicios de remesas, recargas de saldo, préstamos que prometes devolver, tarjetas de regalo o sus códigos, movimientos a billeteras digitales, criptoactivos, que pagues un servicio a su nombre, que compres algo y se lo envíes, o que le cubras una compra en línea. Tampoco vale disfrazarlo de negocio, de colaboración, de regalo esperado ni de propina.
Si alguien te lo pide, no tienes que dar explicaciones: bloquea y repórtalo. Si eres tú quien lo pide, pierdes la cuenta.
41. Aquí no se invierte ni se dan señales de nada
Cuppido no es un lugar para hacer crecer el dinero de nadie. Queda prohibido ofrecer, promover, gestionar o simplemente insinuar cualquier oportunidad de inversión o de ganancia a otra persona usuaria, seas tú quien la administra o solo quien la recomienda.
Entra aquí todo, sin importar la etiqueta: criptoactivos, minería, tokens, rendimientos garantizados, operar divisas o índices, señales de compra y venta, programas que operan solos, cuentas administradas donde tú manejas el dinero de otro, mentorías y cursos que prometen rentabilidad, apuestas deportivas, casinos, rifas y sorteos con cuota de entrada, y compraventas de metales, inmuebles o vehículos con ganancia asegurada.
Prohibimos también la puesta en escena completa: presumir tu éxito con capturas de ganancias, mostrar el coche o el viaje, decir que un familiar te dejó entrar a un sitio privado, dejar que la otra persona retire una cantidad pequeña para que confíe, y después pedirle más para liberar lo suyo, para pagar un impuesto o para cubrir una comisión. Ese momento en que hay que poner más para sacar lo que ya pusiste es la señal de que era un fraude desde el principio.
Queda igualmente prohibido usar la conversación aquí para llevar a alguien a un grupo externo de inversión, para que abra cuenta en un sitio externo con tu enlace, para que te dé acceso a su pantalla o a su equipo, o para que te comparta lo que ve en su banca.
Aunque tu oportunidad sea legítima y estés convencido de ella, este no es el lugar. Cuppido no revisa, no respalda ni acompaña ninguna de esas ofertas, y no responde por lo que pierdas si decides seguirlas.
42. No mandes enlaces que pidan datos
Queda prohibido mandar enlaces o formularios dirigidos a obtener las claves, los datos o el dinero de otra persona mediante engaño. Aquí se conversa; no se dirige a nadie a un sitio que finge ser otra cosa.
Prohibido en concreto: enlaces que imitan la entrada a un servicio conocido, sitios que piden correo y contraseña para ver tus fotos o para comprobar que eres una persona real, falsos formularios de verificación de perfil, direcciones acortadas u ocultas tras un texto que no dice adónde llevan, invitaciones a votar en un concurso y avisos de un premio.
Prohibido pedir lo que abre las cuentas de otra persona: su contraseña, el código de un solo uso que le llegó, el acceso a su correo o a su cuenta de mensajería, las respuestas de sus preguntas de seguridad. El truco más viejo es pedir un código diciendo que te equivocaste al escribir tu propio número; ese código no es un favor, es la llave de una cuenta.
Nadie necesita tus claves para conocerte. No las compartas con nadie, por confianza que le tengas, y desconfía de cualquier prisa. Si te llega algo así, no lo abras: bloquea y repórtalo.
43. Tus datos bancarios no son parte de una conversación
Queda prohibido pedir a otra persona usuaria sus datos bancarios o cualquier instrumento de pago, y queda prohibido usar el Servicio para recopilarlos, aunque nunca llegues a usarlos.
Prohibido pedir el número de tarjeta, su fecha de vencimiento o el código de seguridad del reverso, el número de cuenta, las claves de banca, un PIN, capturas de sus movimientos, una foto de su tarjeta o de su documento, las claves de recuperación de una billetera de criptoactivos, o los datos de acceso a cualquier servicio donde tenga dinero.
Prohibidas también las excusas con que se piden: que es para enviarte un regalo, para pagarte el viaje, para depositarte algo y que se lo devuelvas, para comprobar que eres solvente, para verificar que eres mayor de edad, o porque trabaja en un banco y quiere ayudarte con un trámite. Ninguna de esas razones justifica pedirlo aquí.
Nadie necesita tu tarjeta ni tu documento para conocerte. No los compartas por privado ni aunque el vínculo se sienta sólido; lo que decides revelar en una conversación privada sale de nuestro alcance, y no respondemos por sus consecuencias.
44. Nadie de Cuppido te va a pedir tu contraseña
Cuppido te habla desde los avisos dentro del Servicio y desde su correo de contacto, cuppido.support@gmail.com. Nunca vas a recibir un mensaje privado de soporte, de moderación o de seguridad pidiéndote una contraseña o un código. Si te pasa, no somos nosotros: repórtalo.
Queda prohibido hacerse pasar por nosotros. Nada de presentarte como personal, soporte, moderación, seguridad, el equipo o la administración; nada de usar nuestro nombre o nuestra imagen en tu perfil o en tus fotos para aparentar que hablas por nosotros; nada de decirle a alguien que su cuenta está en revisión y pedirle datos para arreglarlo; nada de mandarle un enlace que imita nuestra pantalla de entrada; nada de pedirle el código que le llegó a su correo; nada de ofrecerle verificar su perfil a cambio de algo, porque aquí no verificamos a nadie.
Sobre el dinero: hoy el uso del Servicio no tiene coste para ti. Si alguna vez existiera algo de pago, lo verías anunciado en el propio Servicio y en el sitio donde se contrata, antes de pagar nada. Cualquiera que te pida un pago por mensaje privado para activar, verificar, recuperar o proteger tu cuenta te está estafando.
Lo mismo vale para suplantar a cualquier otra organización desde aquí: hacerte pasar por un banco, por una empresa de envíos, por un servicio de pagos, por una autoridad o por una entidad de ayuda para conseguir dinero o datos de otra persona usuaria.
45. No reclutes para tu red ni para tu esquema
Queda prohibido usar Cuppido para reclutar personas hacia esquemas piramidales, comercialización en red o cualquier ganancia que dependa de que entre más gente detrás de ti.
Prohibido con cualquiera de sus nombres bonitos: el equipo, el emprendimiento, la comunidad, buscar socios, ganar desde casa, ser tu propio jefe. Prohibido pedir una cuota de entrada, exigir la compra de un paquete inicial, pagar por referidos, montar cadenas de ayuda mutua, telarañas o flores de dinero, ruedas de ahorro entre desconocidos, y vender números de rifas o cupones a quien conociste aquí.
Prohibido también el camino de entrada: empezar una conversación romántica y llevarla a una reunión de negocio, agregar a alguien a un grupo sin su permiso, escribirle desde otra parte después de haber conseguido su contacto aquí, o insistir cuando ya te dijo que no le interesa.
La norma no distingue si tu esquema es legal donde vives ni si de verdad crees en él. Aquí no se recluta a nadie, y quien convierte este espacio en su lista de contactos comerciales pierde la cuenta.
46. No uses a nadie para mover dinero
Queda prohibido servirte de otra persona usuaria como intermediaria de dinero, de bienes o de cobros, y queda prohibido ofrecerte tú para hacerlo.
Prohibido pedirle que reciba una transferencia y la reenvíe, que te preste su cuenta bancaria o su billetera digital, que cambie criptoactivos por efectivo, que cobre un cheque, que reciba un paquete y lo despache a otra dirección, que abra una cuenta o un servicio a su nombre para que lo uses tú, o que ponga su nombre en un trámite que no es suyo. Prohibido también ofrecerle una comisión, un porcentaje o un regalo por hacerlo.
Prestar tu cuenta no es un favor pequeño. Quien acepta suele quedar como responsable frente a su banco y frente a la ley por un dinero que nunca fue suyo, y suele enterarse cuando ya es tarde. Si alguien te lo propone, esa es la conversación entera: bloquea y repórtalo.
Queda igualmente prohibido usar el Servicio para buscar a alguien dispuesto a hacerlo, aunque el mensaje se presente como una oferta de trabajo flexible, un encargo puntual o una ayuda entre conocidos.
47. Cobrar por callarse es extorsión
Queda prohibido exigir dinero, bienes o cualquier ventaja bajo amenaza. Es de lo más grave que puede ocurrir aquí y no pasa por advertencia.
Prohibido amenazar con difundir fotos, capturas, grabaciones o información privada si no te pagan; decir que tienes ese material aunque no lo tengas; pedir una transferencia, una recarga, criptomonedas o el número de una tarjeta a cambio de borrar algo o de no hacérselo llegar a su familia, a su trabajo o a su pareja; volver a pedir después de que te pagaron; y amenazar con contar lo que esa persona te confió, su orientación, su fe, su salud, su situación migratoria o una relación, si no accede a lo que quieres.
Da igual cómo llegó a tus manos ese material, y da igual que el intercambio empezara fuera de aquí. Si además de dinero exiges contenido sexual, un encuentro o que la otra persona siga hablándote, estás incumpliendo esta norma y también la que prohíbe usar lo íntimo como arma.
Si te está pasando a ti: no pagues, no negocies y repórtalo. Pagar no cierra nada; casi siempre abre la siguiente petición.
48. Aquí no se negocian papeles ni una vida en otro país
Se puede querer irse de un país y se puede querer otra vida. Lo que no puedes es usar a una persona, ni dejar que te usen, como el trámite para conseguirlo.
Queda prohibido ofrecer o pedir matrimonio, unión o convivencia a cambio de dinero, de papeles, de residencia o de un permiso; buscar pareja aquí ocultando que lo único que quieres es un documento; y prometer que la llevarás a otro país, que le arreglarás los papeles o que le conseguirás trabajo allá para que acepte una relación, un encuentro o mandarte contenido.
Queda prohibido presentarte como quien resuelve trámites migratorios y cobrar por gestionarlos, por el abogado, por los pasajes o por un permiso que nadie ha visto.
Y lo más grave de esta puerta: quien te promete una vida mejor lejos a cambio de que confíes, viajes o te vayas con él está usando el mismo guion con el que empieza la trata de personas. Si te ofrecen eso, repórtalo aunque suene bonito.
49. Esto no es tu escaparate
Cuppido es un lugar para conocer personas, no un canal de ventas. No uses el Servicio para vender, promocionar ni dar a conocer un negocio, un producto o un servicio, sea tuyo o de alguien más.
Concretamente: nada de poner tu marca, tu catálogo, tus precios o tu tarjeta de presentación en el perfil, en las fotos, en el nombre o en tus Confesiones. Nada de mandar el mismo mensaje comercial a mucha gente. Nada de usar una foto para un anuncio, un volante o una promoción. Nada de consultas al privado seguido de lo que sea que ofrezcas.
Tampoco caben los enlaces de afiliación, los códigos de referido o de descuento, las comisiones por recomendar, ni las rifas, sorteos y concursos que piden participar, compartir o registrarse en otro sitio.
Y no cabe el reclutamiento para esquemas de comercialización en red: oportunidad de negocio, busco socios, ingresos pasivos, te enseño a generar dinero, cursos, mentorías, asesorías, señales de inversión, criptoactivos, pronósticos deportivos o apuestas. No importa que tu negocio sea real, legal y esté en regla: aquí no se ofrece.
50. No vengas a buscar clientes ni seguidores
Aunque no vendas nada dentro de Cuppido, tampoco puedes usarlo como fuente de clientela, de tráfico o de audiencia para otro lugar.
Queda prohibido poner tu usuario de otra plataforma en el perfil, en una foto o en una Confesión para que te sigan; escribir sígueme, mi contenido está en otro sitio o escríbeme a mi otro perfil; mandar tu enlace de afiliación, tu tienda, tu canal o tu página en el primer mensaje; repartir promoción a base de Latidos; y convertir la conversación en una captación en cuanto la otra persona responde.
Una aclaración para que nadie se lleve un susto: el perfil admite un número de WhatsApp como campo opcional, y rellenarlo no incumple nada. Ese número es privado: no se muestra en tu perfil, no se le entrega a ninguna otra persona usuaria y no lo ve el equipo de revisión. Si algún día quieres que alguien lo tenga, se lo das tú en la conversación. Lo que se prohíbe no es darle tu contacto a quien quieres conocer, sino usar este sitio para conseguir audiencia, clientela o seguidores.
51. Nada de compañía a cambio de dinero
No ofrezcas ni busques sexo, compañía o afecto a cambio de dinero, de bienes o de cualquier otra contraprestación. No importa cómo lo llames.
Queda fuera anunciar tarifas, servicios, disponibilidad, listas de precios o condiciones; cobrar por una cita, por acompañar a alguien a un evento o por un viaje; y ofrecer contenido íntimo de pago.
También quedan fuera los arreglos: buscar a alguien que cubra tus gastos, tu renta o tus estudios a cambio de verse; ofrecer un pago periódico para que otra persona esté disponible para ti; pactar regalos como condición del encuentro. Los símbolos, las iniciales, las palabras en clave y el tú ya me entiendes no cambian nada: se leen por lo que significan.
Y lo más grave: anunciar a otra persona, gestionar su agenda, cobrar por presentarla o llevarla a un encuentro pagado. Cuando detrás hay alguien que cobra, que dirige o que empuja a otra persona a estar aquí, eso es explotación y se trata como tal.
Lo que dos personas adultas acuerdan libremente entre ellas es asunto suyo. En cuanto aparece un precio, deja de tener sitio aquí.
52. No vengas a reclutar personal
No uses Cuppido para ofrecer trabajo, para buscarlo ni para reclutar a nadie. Esto no es una bolsa de empleo ni una red profesional.
Nada de publicar vacantes, decir que estás contratando, pedir currículum, citar a una entrevista, buscar vendedores, repartidores o personal para tu negocio, ni ofrecer trabajo desde casa o ingresos extra.
Nada de castings ni de agencias: busco modelos, te armo tu book, promotoras, anfitrionas para eventos, pruebas de cámara, representación artística o propuestas de trabajo en otro país con todo pagado.
Presta atención a estas ofertas y repórtalas aunque suenen bien; sobre todo si suenan muy bien. Mucho dinero por poco trabajo, fotos o medidas como requisito, documentos entregados por adelantado, un viaje que organiza alguien más, una conversación que empezó como coqueteo y terminó en una propuesta laboral: así se ve la captación por dentro.
Captar a una persona con una oferta de trabajo, un viaje o una relación para explotarla sexual o laboralmente es la conducta más grave que puede ocurrir aquí. No hay advertencia: la cuenta se cierra y acudimos a las autoridades cuando corresponde.
53. No reclutes para tu causa
No uses el Servicio para captar personas para un grupo, una fe, un movimiento, una campaña o una causa. Puedes decir en tu perfil en qué crees y qué te mueve; lo que no cabe es venir a conseguir adeptos.
Nada de proselitismo insistente, ni de invitar a reuniones, retiros, grupos de estudio, células o comunidades cerradas a quien no lo pidió. Nada de usar el interés romántico como puerta de entrada a otra cosa, ni de condicionar el trato a que la otra persona se acerque a tu grupo.
Nada de campaña: propaganda, pedir el voto, recoger firmas, afiliar, convocar a actos o brigadas, mandar el mismo mensaje político a mucha gente, o disfrazar de conversación una encuesta de campaña.
Nada de colectas: pedir dinero para una causa, una organización, una emergencia propia o ajena, ni repartir enlaces de recaudación. Aunque la causa sea real y buena, aquí no se pide.
Si notas que alguien te está llevando poco a poco hacia un grupo del que después cuesta salir, repórtalo. Es exactamente el aviso que queremos recibir.
54. Nadie está aquí para ser tu material
Las personas que ves aquí no son una fuente, ni un dato, ni contenido. No uses el Servicio para investigar, informar, vigilar ni documentar a nadie.
Nada de crear un perfil para un reportaje, un experimento social, una tesis, un estudio o una encuesta. Nada de entrevistar a alguien sin decirle qué estás haciendo, ni de fingir ser otra persona para ver cómo reacciona la gente.
Nada de convertir a la gente de aquí en tu material de trabajo: recopilar lo que ves para un artículo, una investigación privada, un proceso de selección de personal o un pleito, ni contar tus citas con nombre y foto para hacer contenido.
Y nada de vigilancia: crear un perfil señuelo para poner a prueba a una pareja, seguir a un ex, revisar a un candidato o a un empleado, o investigar a alguien por encargo de un tercero.
55. Tu cuenta no está en venta
Tu cuenta es tuya y es personal. No es un bien que se venda, se alquile ni se opere por encargo.
No compres, vendas, alquiles, regales ni traspases cuentas, ni ofrezcas perfiles ya armados o con muchas conexiones. Tampoco cobres por crear o mantener el perfil de otra persona.
Nada de conversar por dinero en nombre de otro: ni contratar a alguien para que hable por ti, ni trabajar contestando las conversaciones de un tercero, ni llevar varios perfiles ajenos desde el mismo sitio. Quien está del otro lado cree que habla contigo, y ese es todo el punto de este servicio.
Y no vendas servicios alrededor del Servicio: aquí no se compra visibilidad ni mejores posiciones, así que ofrecerlas es vender humo, y hacerlo te cuesta la cuenta.
56. Si no vienes a conocer a alguien, este no es tu lugar
Cuppido existe para el contacto personal entre personas adultas. Cualquier otro uso sobra, aunque no aparezca escrito en esta lista.
El envoltorio no cambia nada. Da igual que lo pongas en el nombre, en el perfil, en una foto, en una Confesión o en un mensaje privado después de conectar. Da igual que lo escribas en clave, al revés o con símbolos. Da igual que primero converses de otra cosa para que no se note. Da igual que sea gratis, que sea legal, que sea de un amigo o que sea solo un enlace.
Tampoco cambia nada llevártelo fuera. Conocer a alguien aquí para ofrecerle algo por otro canal es exactamente lo mismo, y estas normas también cuentan cuando la relación empezó en Cuppido.
Según lo que sea, retiramos el contenido, te advertimos, suspendemos tu cuenta o la cerramos de forma permanente. La captación para explotar a una persona no pasa por la advertencia. Y esta lista es de ejemplos, no un límite: si aparece una forma nueva de convertir esto en un negocio, también queda fuera.
57. Aquí no cabe el odio
No se admite nada que incite, promueva, justifique o celebre la violencia, la discriminación o el desprecio hacia una persona o hacia un grupo por lo que es: su origen, su etnia, su color, su nacionalidad, su situación migratoria, su lengua o su acento, su religión o el hecho de no profesar ninguna, su sexo, su identidad de género, su orientación sexual, su discapacidad, su cuerpo, su estado de salud, su edad o su condición social o económica.
En concreto: nada de insultos y apodos que existen para rebajar a un colectivo entero; nada de frases que atribuyen a todo un grupo la delincuencia, la suciedad, la enfermedad, la vagancia o la inferioridad; nada de comparar a un grupo con animales, plagas o basura; nada de decir que sobran, que deberían irse de un país, desaparecer o ser expulsados; nada de pedir, desear o aplaudir que alguien reciba una golpiza, una agresión, una violación o la muerte por lo que es.
Da igual dónde lo pongas. Cuenta igual en tu nombre visible, en tu descripción, en tus Confesiones, en el texto que acompaña una foto, dentro de la imagen misma o en un mensaje privado. Y cuenta igual si se lo dices a la persona que tienes enfrente o si hablas de un grupo que ni siquiera está aquí para leerte.
Hablar de tu país, de tu fe, de tu identidad o de lo que te ha tocado vivir no es odio: es justo lo que venimos a leernos aquí. La diferencia está en si describes lo tuyo o si degradas lo de alguien más.
58. Puedes tener preferencias; rebajar a alguien es otra cosa
Nadie tiene que gustarte. Puedes decir a quién buscas, puedes pasar de quien no encaja contigo y no le debes una explicación a nadie. Eso es sano y es la mitad de lo que se hace aquí.
La línea está en el momento en que tu preferencia deja de describir lo que tú quieres y empieza a decir lo que otra persona vale. Busco a alguien que comparta mi fe es una preferencia. Los de esa religión son unos fanáticos es desprecio. Prefiero a alguien de mi ciudad es una preferencia. Que se larguen los de ese país es otra cosa.
Así que no escribas tus criterios en forma de descarte humillante hacia un grupo, no acompañes tu preferencia de un estereotipo para justificarla, no ordenes a las nacionalidades, las razas, las religiones o los cuerpos por calidad, y no conviertas el peso, la estatura, la edad, la discapacidad o el estado de salud de alguien en una burla. Si alguien te muestra interés y no te interesa, no respondas con un insulto sobre lo que esa persona es: no responder ya era suficiente.
Y presentar el desprecio como es solo mi tipo no lo convierte en preferencia. Lo que tú decides es con quién hablas. Lo que no decides es cómo se trata a la gente aquí dentro.
59. No conviertas lo que alguien es en un arma
Señalar a una persona concreta y golpearla por su origen, su cuerpo, su fe, su identidad, su orientación, su discapacidad o su salud es de las cosas que peor caen en un lugar como este, y se trata como incumplimiento grave.
Esto incluye buscar el perfil de alguien para insultarle por su acento o su color; volver a escribirle desde otra cuenta cuando te bloqueó; mostrar interés solo para poder soltarle algo hiriente; sacarle su condición en cada mensaje hasta que se canse; ponerle apodos degradantes; y pedirle a otras personas que le escriban lo mismo o repartirse con ellas el trabajo de hostigarla.
Tampoco reveles ni amenaces con revelar la orientación sexual, la identidad de género, la religión, el estado de salud o la situación migratoria de otra persona ante su familia, su trabajo, su entorno o las autoridades. Usar eso como palanca, para que te conteste, para que no te deje o para que haga algo que no quiere, es de lo más grave que se puede hacer aquí.
Que alguien no te conteste no significa que no te esté leyendo. Si una persona dejó de hablarte, ahí termina la conversación.
60. Los símbolos también dicen cosas
Un emblema puede decir en una foto lo que no escribiste en ningún mensaje. Aquí no caben los símbolos de movimientos que promueven el exterminio, la supremacía o la persecución de un grupo.
Esto vale para banderas, escudos, uniformes, brazaletes, tatuajes exhibidos a propósito, gestos, saludos, números y códigos con los que ese entorno se reconoce, y para los lemas y consignas asociados a ellos. Da lo mismo que aparezcan en tu foto principal, al fondo de la habitación, en tu nombre visible o en tus Confesiones.
No vamos a discutir contigo el matiz histórico ni el diseño: un lugar donde la gente viene a conocerse no es el sitio para exhibir eso. Si necesitas explicar por qué tu símbolo no significa lo que todo el mundo entiende que significa, quítalo.
61. No niegues ni celebres una atrocidad
No se admite negar, minimizar, justificar ni celebrar genocidios, masacres, desapariciones forzadas, la esclavitud ni otros crímenes atroces cometidos contra un pueblo o un grupo.
Eso incluye afirmar que no ocurrieron o que las víctimas exageran, burlarse de ellas o de sus descendientes, decir que se lo merecían o que se lo buscaron, presentar a los responsables como ejemplo a seguir, y usar esos hechos como insulto contra alguien por su origen o su religión.
El envoltorio tampoco sirve. Solo estoy preguntando, yo únicamente dudo de las cifras o esto es revisionismo histórico no cambian lo que la frase hace. Hablar de historia se puede; usar la historia para negar el daño hecho a un grupo, no.
62. Nada de grupos organizados para hacer daño
No se admite apoyar, enaltecer, representar ni hacer publicidad de organizaciones dedicadas a la violencia o que existen para atacar a las personas por lo que son: grupos armados, terroristas, supremacistas, milicias, pandillas y cualquier movimiento que llame al exterminio o a la limpieza de un colectivo.
En la práctica: no te presentes como miembro ni como simpatizante de uno de esos grupos, no publiques sus lemas, siglas, manifiestos ni himnos, no enlaces a sus canales, no pidas dinero para ellos y no uses Cuppido para captar gente ni para tantear quién estaría dispuesto a acompañarte.
Tampoco celebres sus ataques ni a quien los cometió, ni conviertas en héroe a alguien por haber matado o agredido a personas por su origen, su fe, su identidad o su orientación. Y no señales a nadie como objetivo, ni aquí dentro ni fuera.
Es solo estética, me interesa por historia o no lo digo en serio no cambian nada. Quien lo lee no puede saber si vas en serio, y no vamos a pedirle que lo averigüe.
63. El chiste, el tono y el privado no te cubren
Lo que cuenta es lo que la frase hace, no el tono con el que la soltaste.
Era una broma, es un meme, todo el mundo lo dice, lo dijo un amigo y yo solo lo repito o estaba de mal humor no cambian nada. Repetir el insulto de otra persona para reírte lo vuelve tuyo.
Tampoco funciona escribirlo con símbolos en medio, con faltas a propósito, con palabras en clave, en otro idioma o metido dentro de una imagen. Si el mensaje se entiende, cuenta.
Y que sea en privado no lo convierte en un asunto privado: un mensaje directo a una sola persona pesa igual que algo puesto en tu perfil. Lo que le dijiste a alguien que conociste aquí también cuenta si se lo dijiste en una cita, por otro medio o después de dejar de hablarse por aquí.
64. No publiques violencia gráfica ni imágenes hechas para perturbar
Cuppido es un lugar para conocer gente, no para exponer a nadie a algo que no pidió ver. No publiques contenido violento, sangriento o gravemente perturbador en tus fotos ni en tus Confesiones, y no lo enlaces ni lo narres dentro de una conversación.
Eso incluye imágenes o videos de heridas abiertas, mutilaciones, cadáveres, restos humanos, accidentes reales, agresiones, peleas grabadas, torturas, ejecuciones o atentados. También el maltrato animal en cualquiera de sus formas: peleas de animales, matanzas exhibidas como espectáculo o cualquier registro del sufrimiento de un animal usado para impresionar.
Tampoco lo uses como arma. Enlazarle a alguien una escena brutal para asustarlo, responder a un rechazo describiéndole sangre, detallar cómo le harías daño a esa persona o a quien quiere, o montar su cara sobre una escena violenta es exactamente lo que esta norma prohíbe, y cuenta igual en el canal al que se mude la conversación.
No glorifiques a quien cometió una masacre, un feminicidio, un ataque o un crimen, ni conviertas su nombre o su simbología en parte de tu perfil. Presumir de haber lastimado a alguien tampoco se admite, ni contado como anécdota ni dicho en tono de broma.
Sabemos que existen el cine, la ficción y las noticias. La diferencia es sencilla: aquí nadie eligió ver eso. Si la imagen impacta por sí sola, en Cuppido no va.
65. No promuevas la autolesión, los trastornos alimentarios ni el suicidio
Nadie debería encontrar aquí un empujón hacia el daño propio. No publiques ni difundas contenido que promueva, glorifique, romantice o facilite la autolesión, los trastornos de la conducta alimentaria o el suicidio.
En concreto: describir métodos, dosis o formas de hacerse daño; compartir maneras de ocultarlo; retar o animar a otra persona a intentarlo; decirle que estaría mejor muerta o que nadie la extrañaría; buscar a alguien para un pacto; o celebrar a quien lo hizo como si fuera un ejemplo.
Con la comida, lo mismo. No presumas de ayunos extremos, purgas, laxantes o pastillas para no comer. No repartas trucos para adelgazar, ni cifras de peso, medidas o calorías como meta, ni imágenes usadas para dejar de comer, ni compitas con alguien por quién come menos. Y no comentes el cuerpo de otra persona para empujarla ahí.
Si esto te está pasando a ti, importa muchísimo más que cualquier conversación en Cuppido. Habla con alguien de confianza o con un profesional de la salud, y si estás en peligro acude a los servicios de emergencia de tu país. Contar lo que te ocurre no es lo que prohibimos; lo que prohibimos es empujar a otra persona.
66. No conviertas el riesgo en un juego
No propongas, difundas ni presiones a nadie para participar en retos, desafíos o pruebas que puedan terminar en una lesión, una intoxicación o algo peor. Que se haya vuelto popular en otro sitio no lo hace aceptable aquí.
Queda prohibido retar a alguien a hacerse daño, a aguantar algo, a ingerir algo o a exponerse a un riesgo para demostrar interés, confianza o valentía; pedirle que lo grabe; llamarla cobarde, aburrida o poco valiente por negarse; presentarlo como una prenda, un juego o una apuesta; sumarte al reto que propuso otra persona o repartirlo; y proponérselo a alguien que acaba de contarte que la está pasando mal.
No vamos a nombrar aquí ninguno de esos retos ni a explicar en qué consisten. Nombrarlos es enseñarlos, y esta norma existe justamente para lo contrario.
67. No juegues con la salud de nadie
No afirmes como cierto algo falso sobre la salud cuando pueda llevar a alguien a hacerse daño o a dejar de cuidarse. Aquí no importa si tú lo crees: importa el daño que puede causar en quien te lea.
Queda prohibido presentarte como médico, psicólogo, nutricionista, enfermero, partera o terapeuta sin serlo; diagnosticar a otra persona; recomendarle suspender un tratamiento, una medicación o una terapia; vender o recomendar curas para enfermedades graves; recetar protocolos de ayuno, purgas, limpiezas o productos milagro; o desalentar la atención médica con datos inventados.
Con la salud sexual somos igual de estrictos. No asegures que una infección de transmisión sexual no se contagia, que se nota a simple vista o que no hace falta protección. Lo que otra persona decide sobre su cuerpo depende de lo que le cuentas.
Tampoco uses la salud ajena como arma: inventar que alguien tiene una enfermedad, difundir su diagnóstico o su historia clínica, o burlarte de su condición. Contar lo tuyo está bien; decidir por el cuerpo de otra persona, no.
68. Cuppido no es un punto de venta ni un plan de consumo
No uses el Servicio para ofrecer, pedir, vender, comprar, regalar ni conseguir drogas o sustancias fiscalizadas, ni para poner en contacto a quien las vende con quien las busca.
Cuenta igual si lo disfrazas: anunciarlo en tu perfil o en una Confesión con códigos, apodos o precios; escribir tengo, avisa o yo llevo; dejar un contacto para que te escriban por eso; pedirle a tu cita que lleve algo; usar la conversación para acordar una entrega o un punto de encuentro; u ofrecer medicamentos de receta, esteroides, pastillas para adelgazar o para dormir sin receta médica.
Tampoco presiones a nadie a consumir. Insistir después de un no, servir de más, condicionar el plan con un si no te metes no salimos, reírte de quien no bebe o poner en duda a alguien por cuidarse. Lo que tú hagas con tu cuerpo es asunto tuyo; arrastrar a otra persona no lo es.
Contar quién eres sí está permitido: hablar de tu relación con el alcohol o con el cannabis en tu perfil, dentro de lo que la ley de tu país permita, es distinto de ofrecerlo. La línea es simple: describirte, sí; convertir tu perfil en un mostrador, no.
69. Jamás alteres lo que otra persona bebe o come
Poner cualquier cosa en la bebida o en la comida de otra persona sin que lo sepa está prohibido de forma absoluta. Es de lo más grave que vas a leer en estas normas y no admite explicación, contexto ni matiz.
Eso abarca echar un fármaco, un polvo, una gota o una pastilla; añadir alcohol a algo que la otra persona cree que no lo lleva; servirle mucho más fuerte a propósito para que pierda la noción; insistir en que se lo tome; llevarle la bebida ya servida para que no la pida ella; usar sustancias para que acceda a algo a lo que dijo que no; o aprovechar que alguien quedó incapaz de decidir, sin importar quién lo dejó así.
También está prohibido todo el terreno alrededor: pedir, ofrecer, recomendar o preguntar por sustancias con esa finalidad; explicar cómo se hace o cómo no se nota; buscar a alguien que te ayude con eso; presumir de haberlo hecho; y grabar o fotografiar a una persona en ese estado.
Si esto aparece en Cuppido, la cuenta se cierra de forma permanente y sin advertencia previa, y podemos poner el caso en conocimiento de las autoridades cuando corresponda. Si crees que te ocurrió a ti, acude a los servicios de emergencia y a las autoridades de tu país; repórtalo también aquí para que podamos actuar sobre esa cuenta.
70. Nada de armas, documentos falsos ni mercancía prohibida
No uses Cuppido para ofrecer, vender, comprar, intercambiar ni conseguir armas, documentos falsificados o cualquier bien cuyo comercio esté prohibido o restringido.
En concreto: armas de fuego, piezas, munición, explosivos, material incendiario y armas blancas ofrecidas como mercancía; planos o instrucciones para fabricarlas o modificarlas; documentos de identidad, pasaportes, visados, licencias, títulos, certificados médicos o de antecedentes falsificados; datos de tarjetas, cuentas o credenciales robadas; medicamentos falsificados; especies protegidas; y objetos que sabes que provienen de un robo.
Tampoco uses un arma como decorado. Posar con ella en tus fotos, mostrarla en tu perfil o mencionarla para que la otra persona entienda que corre riesgo: aquí eso no se lee como estilo, se lee como amenaza, y da igual que tenerla sea legal donde vives.
Y no intentes el rodeo. Dejar el catálogo aquí para cerrar el trato fuera, usar palabras en clave, publicar precios o remitir a otro canal es la misma conducta. Que el intercambio termine en otro sitio no cambia que empezó en Cuppido.
71. Nunca uses a una persona como mercancía
La captación de personas para explotarlas es la línea más grave de todo este documento. No uses Cuppido para participar, facilitar, intermediar ni encubrir la trata o el tráfico de personas, la explotación sexual o laboral, ni ninguna forma de captación dirigida a eso.
Con nombre y apellido: ofertas de trabajo, modelaje, acompañamiento, baile o cuidados en otra ciudad o país en las que tú te encargas del viaje, del alojamiento y de los papeles; el trato que arranca con una deuda que se paga trabajando; retenerle a alguien los documentos, el teléfono o el dinero; prometer matrimonio o residencia a cambio de servicios; el casting que empieza pidiendo fotos íntimas; y reclutar para transmisiones o contenido bajo presión, con un tercero que administra la cuenta y cobra.
Buscar a propósito a quien está en una situación difícil, recién llegada a un país, sin trabajo, sin documentos, sin red de apoyo o escapando de una casa violenta, para ofrecerle una salida que la deja debiendo algo, es exactamente lo que esta norma prohíbe. También lo es alojar, trasladar o mover a una persona con esa finalidad, aunque tú solo pongas una parte del engranaje.
Se incluye igualmente gestionar el perfil de otra persona para conseguirle clientes, ofrecer a un tercero con un tengo una amiga que, y cualquier trato sobre órganos, tejidos humanos o bebés. Ninguna de estas conductas necesita que haya dinero de por medio, ni que llegue a consumarse: basta con el ofrecimiento.
Aquí no hay advertencia ni segunda oportunidad. La cuenta se cierra, y podemos poner el caso en conocimiento de las autoridades cuando corresponda. Si sospechas que alguien está captando así, repórtalo: es de los avisos que más nos importa recibir.
72. No publiques datos de otras personas
Los datos que identifican a alguien no son tuyos, aunque los tengas a mano, aunque los hayas conseguido sin esfuerzo y aunque esa persona te caiga bien. Aquí no se publican datos de nadie más que los tuyos.
En concreto, no pongas en tu perfil, en tus Confesiones ni en un mensaje: el nombre completo de otra persona, su dirección, el número de su casa, su teléfono, su correo, sus cuentas en otros sitios, su número de documento, su pasaporte, su licencia, sus datos bancarios o de tarjeta, dónde trabaja, en qué horario, dónde estudia, la ruta que hace cada día, la ubicación exacta de su casa o la placa de su carro. Vale igual si esa persona ni siquiera está aquí: tu expareja, tu jefe, tu vecina, tu compañero de trabajo, la persona que te dejó de contestar.
Tampoco pidas esos datos. Ni a la persona directamente, ni a otra que la conozca: nada de pásame su número, dime dónde trabaja o mándame su cuenta. Y no armes el dato juntando pedazos de lo que varias personas te contaron. Que algo esté publicado en otro rincón de internet no te habilita a traerlo aquí y ponerle nombre y cara.
Si alguien te comparte un dato suyo en privado, te lo comparte a ti y para hablar contigo. Repetirlo, publicarlo en tu perfil o comentarlo con otra persona usuaria es un incumplimiento aunque no haya mala intención detrás, y aunque tú creas que el dato es inofensivo. Quien decide qué es inofensivo sobre su vida es esa persona, no tú.
73. Si en la foto sale alguien más, pide permiso
Toda imagen que subas tiene que ser tuya y de quienes aceptaron aparecer en ella. Que la foto sea tuya no basta: hace falta que las personas que salen en ella sepan que está aquí y estén de acuerdo.
Nada de: la foto de grupo que tus amistades no saben que subiste, la foto con tu expareja, la imagen de alguien dormido o pasado de copas, la foto que tomaste de alguien en la calle, en el trabajo o en el gimnasio sin que se enterara, ni imágenes tomadas del perfil de otra persona en cualquier otro sitio.
No publiques fotos de personas menores de edad. Ni de tu familia, ni de quienes están a tu cargo, ni con la cara tapada, ni de espaldas, ni solo en una. Este es un lugar de adultos y las imágenes de menores no tienen ningún papel aquí.
Si alguien te hizo llegar una foto suya, esa foto no pasa a ser tuya. No la publiques en tu perfil, no la repartas, no la conserves para usarla después y no la lleves a ningún otro lado. Lo mismo con las fotos que ves en los perfiles: mirarlas está bien, quedártelas no.
Si descubres que alguien publicó una foto tuya sin tu permiso, escríbenos a cuppido.support@gmail.com aunque no tengas cuenta aquí. Para reclamar una imagen propia no hace falta estar registrado.
74. Lo que subes es tuyo o tienes permiso para usarlo
Todo lo que publiques aquí tiene que ser tuyo o tienes que tener permiso para usarlo. Que algo esté en internet no lo hace de todos.
Queda prohibido usar como propia la foto de un fotógrafo, de una modelo o de una cuenta que encontraste; subir imágenes con marca de agua, recortadas de otro sitio o sacadas del perfil de alguien más; presentar como tuyo el dibujo, el texto o la frase de otra persona; y usar logotipos, marcas o personajes ajenos de forma que parezca que te representan o que alguien te respalda.
Si alguien nos escribe reclamando por una imagen, un texto o su propia cara, podemos retirar ese contenido sin avisarte y sin entrar a discutir quién tiene razón. Quien lo subió responde de haberlo hecho.
Si lo que apareció aquí es tuyo o eres tú, escríbenos a cuppido.support@gmail.com aunque no tengas cuenta: para reclamar no hace falta estar registrado.
75. No te lleves una copia de lo que alguien te muestra
Lo que alguien te enseña o te cuenta te lo enseña a ti, en ese momento. No te está entregando un archivo para que lo guardes.
Queda prohibido, sin permiso expreso de la otra persona: fotografiar o capturar la pantalla de una conversación, de un perfil o de una foto; guardar sus imágenes en tu dispositivo; copiar y archivar lo que te contó. En los canales a los que se mude la conversación cuenta igual: grabar una llamada o una videollamada, guardar sus notas de voz o conservar los archivos que te mandó.
Pedir permiso cambia las cosas, y solo para lo que la otra persona aceptó. Un permiso para guardar una foto no es un permiso para enseñársela a alguien, y se puede retirar cuando ella quiera. Hacerlo por si acaso, sin intención de usarlo, también incumple.
Guardar lo necesario para reportarnos algo o para denunciar ante la autoridad no incumple esta norma. Conservar la prueba de lo que te hicieron es tu derecho; lo prohibido es quedarte con la persona.
76. Lo que alguien comparte aquí no sale de aquí
Las conversaciones, las fotos y los perfiles de este Servicio están para verse aquí. Cuando alguien te escribe o te muestra algo, te lo muestra a ti, no a tu grupo de amigos ni a internet.
Queda prohibido repartir una conversación o una foto en un grupo; publicar el perfil, las fotos o los mensajes de alguien en una red social, en un foro o en cualquier sitio; subirlos a una cuenta dedicada a burlarse de perfiles; enseñarlos en una reunión, en la oficina o en tu casa como entretenimiento; hacer un montaje o un meme con su imagen; y usar su texto o su cara para cualquier cosa que no sea conocerla a ella.
Da igual que le tapes el nombre o los ojos: si se la puede reconocer, es la misma conducta. Y da igual que a ti te parezca gracioso; la persona que aparece no eligió estar ahí.
Enviarnos lo necesario para un reporte, o entregárselo a la autoridad, no es difundir.
77. No expongas a nadie
Reunir información sobre una persona para exhibirla, ubicarla o ponerla en el punto de mira de otros es de lo más dañino que se puede hacer aquí, y lo tratamos como tal.
Queda prohibido armar un mensaje o una publicación con el nombre real, el trabajo y las fotos de alguien; contar dónde vive o por dónde se mueve; señalar a una persona para que otras la busquen, le escriban o la insulten; pedir ayuda para identificar a alguien a partir de una foto o de un detalle de su perfil; y publicar el perfil de otra persona en cualquier otro sitio, con o sin comentarios.
También es exponer contar lo que esa persona no ha contado: su orientación sexual, su identidad de género, su estado de salud, un diagnóstico, un tratamiento, su situación migratoria, si tiene pareja, si tiene hijos, sus antecedentes, su religión o su falta de ella. Que te lo haya dicho en confianza no te da derecho a repetirlo; te da la responsabilidad de guardarlo.
Amenazar con hacerlo cuenta igual que hacerlo. Si no me contestas le escribo a tu esposa, sé dónde trabajas, tengo tus fotos: eso ya es la conducta completa. Puede costarte la cuenta sin advertencia previa.
78. No busques a nadie fuera del Servicio
Lo que alguien comparte en su perfil sirve para que lo conozcas aquí. No es material para rastrearlo por otro lado, ni un punto de partida para investigar su vida.
No busques su nombre ni su foto en buscadores o redes sociales para dar con sus cuentas. No uses una imagen suya para averiguar dónde más aparece. No deduzcas dónde vive, dónde entrena o dónde toma café por el fondo de sus fotos. No cruces el nombre de su trabajo con listados públicos. No te aparezcas en su oficina, en su universidad ni en su gimnasio. No le escribas a su familia, a sus amistades ni a su pareja. Y no le pidas a un conocido en común que interceda por ti.
Esto pesa aún más cuando la otra persona dejó de responder, te bloqueó o cerró la conversación. Una negativa aquí es una negativa en todas partes: no se rodea buscando otro canal, otro perfil ni a alguien de su entorno.
Contactar por fuera solo está bien cuando esa persona te dio el dato para eso y sigue queriendo hablar contigo. Si te dio su número y después dejó de contestar, ahí termina: no insistas por ese canal ni la busques por otras vías.
79. No colecciones perfiles ni gente
Este Servicio es para conocer personas, no para acumularlas como fichas. Mirar perfiles está bien; quedarte con ellos, no.
Nada de guardar listas de perfiles, copiar fotos ajenas en tanda ni anotar quién es quién con sus datos. Tampoco abras una cuenta para observar a la gente sin intención de conocer a nadie.
No hagas inventarios de personas por características: listas por ciudad, por origen, por cuerpo, por religión, por orientación o por cualquier otro rasgo, ni las compartas con nadie. Una recopilación así hace daño incluso si nunca llegas a publicarla.
Y no uses lo que ves aquí para comprobar a alguien: ni para revisar si tu pareja tiene perfil, ni para vigilar a una expareja, ni para controlar a un empleado, a un familiar o a alguien de quien sospechas. Si esa es tu intención, este no es tu sitio.
80. No exijas datos a cambio de tu confianza
Conocer a alguien no te da derecho a pedirle pruebas. Nadie tiene que entregarte información suya para demostrarte que es real, que está soltera o que le importas.
No exijas una foto de su documento o de su pasaporte. No pongas su número de teléfono como condición para seguir hablando. No pidas su dirección exacta ni que comparta su ubicación en vivo. No pidas contraseñas ni acceso a sus cuentas. No le pidas que te muestre su galería, su otro teléfono o sus conversaciones con otras personas. No pidas una foto sosteniendo un cartel, ni una foto íntima como prueba, ni datos bancarios por ningún motivo.
La insistencia suave también cuenta: repetir la petición cada vez que hablan, molestarte cuando dice que no, retirar el interés hasta que ceda, o soltar el clásico quien no tiene nada que ocultar lo comparte. La presión sostenida es presión, aunque nunca levantes la voz.
Si alguien te pide algo así, no tienes que dárselo y puedes reportarlo.
81. Entra como persona, no como programa
Cuppido está hecho para que una persona mire, lea y decida. Todo lo que ocurra desde tu cuenta tiene que salir de ti, no de algo que actúe en tu nombre.
Queda prohibido servirte de robots, programas, secuencias de comandos, extensiones o cualquier herramienta que dé Latidos en tanda, envíe mensajes, responda por ti, rellene tu perfil, recorra perfiles solo o descargue contenido. Queda prohibido entrar por un cliente distinto del que ponemos a tu disposición.
Queda prohibido extraer, recopilar o guardar de forma masiva o sistemática perfiles, fotos o mensajes, a mano o con ayuda de una herramienta, y encargarle a otra persona que lo haga por ti.
Cuando del otro lado no hay una persona, el resto de estas normas deja de significar nada: nadie puede tratar bien a quien no está.
82. No pongas a prueba la seguridad del Servicio
El Servicio tiene medidas de seguridad y límites de uso. Están para proteger a las personas que están dentro, y no se tocan.
No intentes desmontar cómo funciona por dentro, ni derivar su código, ni interceptar o alterar lo que se intercambia entre tu equipo y el Servicio para conseguir algo que la pantalla no te ofrece. No compruebes por tu cuenta si algo se puede romper: sondear la seguridad de un sistema ajeno sin permiso escrito no es curiosidad, es intrusión.
Tampoco esquives ni estorbes las comprobaciones que encuentres al registrarte, al entrar o al usar una función, ni los límites que el Servicio aplique en cada momento. Cuenta igual si lo haces tú, si te ayuda otra persona o si le pagas a alguien para que lo haga.
Y no interfieras en el funcionamiento normal: nada de saturar el Servicio a propósito, generar actividad artificial para inflar tu presencia, coordinarte con otras cuentas para simular movimiento, ni introducir nada que pueda dañar el Servicio o los dispositivos de otras personas.
No publicamos qué miramos ni cómo lo miramos. Contarlo solo le serviría a quien busca esquivarlo, y eso perjudica justo a quien intentamos cuidar.
83. Si encuentras un fallo, dínoslo antes de usarlo
Ningún servicio es perfecto. Si algo aquí se comporta de forma rara y te da acceso, ventaja o información que no te corresponde, lo que toca es contárnoslo a cuppido.support@gmail.com, con lo justo para que lo entendamos.
Queda prohibido aprovecharlo: mirar contenido que no es para ti, entrar donde no deberías, repetir la maniobra para ver hasta dónde llega, guardarte lo que obtuviste, enseñarle a otra gente cómo se hace, publicarlo, venderlo o cambiarlo por algo.
Esto no es permiso para salir a buscar fallos. Sondear la seguridad del Servicio o forzar sus límites necesita nuestra autorización previa y por escrito, y sin ella es un incumplimiento por sí solo. Avisarnos tampoco te da derecho a una recompensa, a una respuesta ni a un trato distinto: es lo que se hace en la casa donde te sientas.
84. El reporte protege, no ataca
Reportar es la vía para avisarnos de que algo no está bien, y lo tratamos de forma confidencial. Justamente por eso no puede usarse como arma contra alguien.
No reportes lo que sabes que es falso, no inventes hechos en el motivo y no elijas una causa grave que no ocurrió porque creas que así se actúa antes. Reportar a alguien porque te rechazó, porque dejó de contestarte, porque te dio celos o porque su perfil no te gustó no es reportar: es usarnos para hacerle daño.
Tampoco organices una campaña. Pedirle a tus contactos o a un grupo que reporten el mismo perfil, repartirse las cuentas para hacerlo, abrir cuentas nuevas para sumar reportes o reportar en serie a las mismas personas es un incumplimiento en sí mismo, tanto para quien lo organiza como para quien se suma sabiendo lo que hace.
Y no lo uses como amenaza. Escribirle a alguien que si no te contesta lo reportas, pedirle algo a cambio de retirar un reporte o presumir de que puedes tumbar una cuenta es coacción, y aquí se trata como tal.
Que alguien no te guste, no te conteste o te bloquee no es motivo de reporte. Bloquea y sigue con lo tuyo: para eso está.
85. Reportar y bloquear no se pagan caro
Reportar y bloquear son las dos herramientas con las que alguien se protege aquí. Quien las usa no te debe una explicación, y no puede pagar por haberlas usado.
Queda prohibido escribirle desde otra cuenta para reclamarle; presionarla para que retire el reporte; ofrecerle dinero, contenido o cualquier cosa a cambio de retirarlo; amenazarla con publicar algo suyo o con buscarla; ir a por ella en otro sitio; contárselo a sus amistades para que la presionen; o dedicarle mensajes, perfiles o publicaciones por haberte reportado.
Queda prohibido usarnos a nosotros como parte de la represalia: pedirnos el nombre de quien te reportó, exigir que te enseñemos lo que dijo, presentarte como abogado, policía o autoridad para sacarnos datos de otra cuenta, o llenar el canal de revisión de escritos contra una persona concreta.
Si crees que te reportaron sin razón, escríbenos a cuppido.support@gmail.com y cuéntalo. Ese es el camino. El otro te cuesta la cuenta.
86. Si alguien está en peligro, empieza por los servicios de emergencia
Aquí no hay nadie mirando tu conversación para salir corriendo a ayudar: no somos un servicio de emergencia y no podemos llegar hasta donde está una persona. Un reporte nos avisa de una cuenta; no envía ayuda a una dirección y no sustituye una llamada.
Si alguien te dice que está en peligro, que va a hacerse daño o que se lo están haciendo: llama a los servicios de emergencia o a la policía del lugar donde esté esa persona, avisa a alguien cercano a ella si puedes, y guarda lo que te contó. Repórtalo aquí también, pero no en lugar de eso.
Queda prohibido usar esto al revés: inventarte una emergencia para que alguien te dé dinero, su dirección, su número o su atención; fingir un peligro para que no se vaya de la conversación; o mandarnos avisos falsos de riesgo para que actuemos contra una cuenta que te molesta.
Y si quien está en peligro eres tú: primero tu seguridad, después tu cuenta. No hace falta que nos escribas antes de llamar a quien sí puede ayudarte.
87. Trata bien a quien lee tu mensaje
Del otro lado del correo hay personas. Las mismas normas de trato que valen entre quienes usan Cuppido valen con quien atiende las consultas.
Nada de insultos, burlas, desprecio ni mensajes humillantes porque escribas enfadado. Nada de amenazas de ningún tipo: ni de daño, ni contra una persona en concreto, ni de ir a buscarla. Nada de mensajes en cadena para saturar el buzón, ni de contenido sexual o intimidatorio metido en una consulta.
No busques a nadie del equipo por su cuenta personal, por redes sociales, por su teléfono ni a través de su familia o su entorno. Tampoco intentes averiguar quién revisó tu caso, ni publiques datos de la persona que te respondió.
Si un mensaje cruza esa línea, dejamos de atenderlo, y la conducta puede costarte la cuenta igual que si se la dirigieras a otra persona usuaria. Puedes estar en desacuerdo todo lo que quieras: eso no está reñido con escribir con respeto.
88. No verificamos a nadie, y eso incluye a quien te gusta
Cuppido no verifica a nadie. No comprobamos antecedentes penales, policiales ni judiciales; no verificamos la identidad, la edad real, el estado civil, la ocupación, la salud ni las intenciones de ninguna persona; y no revisamos si lo que alguien escribe en su perfil es cierto. Que un perfil exista aquí no es un aval nuestro sobre esa persona.
Nada de lo que ves significa comprobado: ni una cuenta con muchas fotos, ni una que lleva tiempo activa, ni el aparecer en tu descubrimiento, ni el haber coincidido contigo. No existe sello, insignia ni distintivo que certifique a una persona en el Servicio; si alguien te dice que Cuppido lo verificó o lo aprobó, te está mintiendo, y eso mismo ya es motivo de reporte. Lo único que existe es la insignia «Perfil fundador», que indica que una persona estuvo entre las primeras de su país en el Servicio: habla de antigüedad, no certifica su identidad ni nada más sobre ella.
Tu criterio es la primera línea, así que dale peso a lo que te chirría: quien nunca puede verse pero siempre necesita algo; quien tiene prisa por sacarte del Servicio; quien te declara un amor enorme casi sin conocerte; quien pide dinero por urgente que suene la historia; quien pregunta por tu casa, tu trabajo o tu familia antes que por ti; y quien se enoja porque haces preguntas.
Puedes bloquear sin explicación, dejar de responder sin justificarte y reportar aunque no estés seguro. Hasta que tú decidas lo contrario, la persona del otro lado es alguien a quien no conoces, y tratarla con esa prudencia no es desconfianza: es sentido común.
89. Prepara tu primer encuentro con cabeza
Antes de un primer encuentro, prepara un poco el terreno. Lo que sigue son recomendaciones, no obligaciones, y no garantizan nada: te las damos porque a mucha gente le sirven.
Lo que suele funcionar: queda en un lugar público y con gente; llega y vuelve por tus propios medios; cuéntale a alguien de confianza dónde vas, con quién y cuándo esperas volver, y comparte tu ubicación con esa persona; lleva el teléfono con carga y una manera de pagar tu regreso; y mantén el control de tu propia bebida.
Lo que conviene guardarte al principio: tu dirección exacta, tu lugar de trabajo, la escuela de tus hijos, tu rutina, tus documentos y cualquier dato bancario. Que te recojan en casa, ir directo a un domicilio privado o dejar que el plan se mueva a un sitio apartado son cosas que puedes decidir más adelante, cuando conozcas a la persona. Si algo te incomoda, irte es siempre una opción válida y no necesitas excusa: puedes pedir ayuda al personal del lugar.
Que quede claro lo que esto no es. Cuppido no organiza, no acompaña, no supervisa ni interviene en ningún encuentro, y no puede garantizar tu seguridad. Seguir estas recomendaciones no vuelve segura a ninguna persona, y no seguirlas jamás justifica lo que alguien te haga: la responsabilidad de un daño es siempre de quien lo causa.
90. Encontrarse se decide entre dos, sin presión
Proponer verse está bien. Insistir, no. Encontrarse en persona es una decisión libre de las dos personas, y quien no quiere, o todavía no quiere, no tiene que dar razones.
No presiones: volver a proponerlo después de un no, reprochar el tiempo que llevan hablando, decirle que si no se ve contigo es que juegas con ella o que mientes, castigar con silencio o retirar el afecto para forzar un sí, condicionar la conversación a que acepte, o comprar el encuentro con dinero, regalos, entradas o un viaje pagado.
Tampoco fuerces las condiciones. Nada de exigir su dirección exacta, su lugar de trabajo o su ubicación en tiempo real; ni insistir en pasar a buscarla cuando prefiere llegar por su cuenta; ni empujar para que el primer encuentro sea en tu casa, en la suya o en un sitio apartado; ni proponer de entrada un viaje o quedarse a dormir; ni armar el plan de manera que dependa de ti para volver, para pagar o para dormir. Y jamás te presentes por sorpresa en un lugar que mencionó.
Un plan que cambia no es una ofensa. Cancelar, posponer, proponer otro sitio o pedir conocerse mejor antes son respuestas normales. Responder a eso con enojo, insultos o chantaje es lo que aquí sí es un incumplimiento.
91. Nadie tiene que beber ni consumir nada para estar contigo
Nadie tiene que beber, fumar ni consumir nada para pasar el rato contigo. Si la otra persona dice que no, el tema se termina ahí: no se pregunta otra vez, no se negocia y no se hace broma con eso.
Concretando: no pidas por la otra persona, no le sirvas lo que no pidió, no le digas que una no le hace nada, no la retes ni la ridiculices por no beber, no insistas hasta que acepte solo para no incomodarte, no elijas a propósito un plan donde beber sea obligatorio si ya te dijo que no bebe, y no ofrezcas ni propongas sustancias.
Hay una línea que no admite matiz: poner cualquier cosa en la bebida o en la comida de otra persona, cambiarle el vaso, o aprovechar que alguien está bebido o drogado para tener contacto sexual o para que pague, firme o entregue algo. Quien no está en condiciones de decidir no está consintiendo. Eso es delito y aquí es cierre de cuenta, sin advertencia previa.
Cuida también lo tuyo: pide tu propia bebida, mírala cuando te la sirven, no la dejes sola en la mesa y, si algo te sabe raro o te sientes mal de repente, para, dilo en voz alta y pide ayuda al personal del lugar o a alguien de confianza. Y si es la otra persona la que bebió de más, lo que corresponde es asegurarte de que llega bien a casa, no seguir con el plan.
92. Cambiar de opinión es una respuesta completa
Cualquiera puede cambiar de opinión, en cualquier momento y sin explicar por qué. Antes de salir de casa, en la puerta del bar, a mitad de la cita, después de un beso o después de haber dicho que sí. Un sí de antes no obliga a nada de después.
Cuando escuches ese cambio, para. No reproches lo que gastaste, lo que viajaste o lo que preparaste. No cobres la cena como una deuda. No le pidas que se quede solo un poco más. No insistas a ver si cambia. Y no leas permiso donde no lo hay: el silencio, la risa nerviosa, la duda, el no apartarte y el estar bebida no son un sí.
Nunca conviertas la salida en un problema: no bloquees la puerta, no retengas su teléfono, su bolso, sus llaves ni sus documentos, no la dejes lejos ni sin manera de volver, no te niegues a devolverla donde la recogiste y no insistas en acompañarla cuando te dijo que no.
Después tampoco. Nada de mensajes de reproche, de contarlo a conocidos comunes, de calificar a la persona ante otros, de publicar detalles ni de escribir a su entorno. Y si quien cambia de opinión eres tú, tienes exactamente el mismo derecho: puedes irte, avisar, dejar de responder y bloquear.
93. Nadie se queda contigo porque no pueda irse
Encontrarse en persona es una decisión que se sostiene en todo momento: la otra persona puede irse cuando quiera y sin discutirlo contigo. Tu trabajo es que irse sea fácil, no difícil.
Queda prohibido cambiar por tu cuenta el plan acordado: convertir el café en tu casa, en tu coche o en un sitio apartado; llevarla a otro lugar mientras conduces tú; aparecer con más gente sin avisar; o presionarla para que se quede cuando ya dijo que se va.
Queda prohibido dejar a alguien sin salida: bloquear la puerta, quitarle el teléfono, las llaves o el bolso, esconderle el abrigo, dejarla lejos sin manera de volver, o hacerle sentir que si se levanta va a pasar algo.
Queda prohibido convertir el encuentro en un archivo: cámaras escondidas en la habitación, grabar o fotografiar a alguien desnudo, dormido o durante una relación sin su permiso expreso, seguir grabando cuando pidió que pararas, o guardar ese material después. Que hayan estado juntos no te da una copia de esa persona.
Y cuando termine, termina: no la sigas al salir, no la acompañes para ver dónde vive, no te presentes en su casa ni en su trabajo, y no vuelvas al lugar a esperarla.
94. Una cita no es una emboscada
Usar a alguien que conociste aquí para robarle, encerrarlo, extorsionarlo o entregárselo a otros es lo más grave que puede salir de este Servicio. Lo decimos con todas las letras para que nadie diga después que no estaba escrito.
Queda prohibido citar a una persona en un lugar donde la esperan otras; llegar acompañado sin avisar para intimidarla o para asaltarla; pasarle a un tercero sus datos, sus fotos, su dirección o la hora del encuentro sabiendo para qué; y señalar a alguien como buen objetivo por lo que tiene, por dónde vive o por lo que enseña en su perfil.
Queda prohibido quedarte con su teléfono, sus llaves, sus documentos, su dinero o sus tarjetas; llevarla a sacar dinero; retenerla hasta que pague o transfiera; aprovechar la cita para conocer su casa por dentro y volver después; o grabar algo durante el encuentro para cobrarle luego el silencio.
Si esto te está pasando a ti, tu seguridad va antes que tu cuenta: llama a la policía o a los servicios de emergencia de tu país, y repórtalo aquí cuando estés a salvo.
95. Si alguien te hizo daño, esto es lo que puedes hacer
Lo primero es tu seguridad, no tu cuenta. Si estás en peligro o acaba de ocurrir algo grave, llama a los servicios de emergencia de tu país, acude a la policía o a un centro de salud y busca a alguien de confianza. Cuppido no sustituye a nada de eso ni puede intervenir en su lugar.
Aquí dentro puedes hacer tres cosas: bloquear a esa persona, con lo que el contacto entre ustedes se cierra de inmediato; reportarla eligiendo el motivo que corresponda y contando en tus palabras lo que ocurrió; y escribirnos a cuppido.support@gmail.com. Con eso podemos valorar medidas sobre esa cuenta.
Guarda tú lo que necesites. Si vas a denunciar, conserva por tu cuenta lo que tengas: no podemos prometerte que una conversación siga estando disponible el día que la pidas, y no publicamos cómo se conserva lo que ocurre aquí. Guardar la prueba de lo que te hicieron no incumple ninguna de estas normas.
Y lo que no podemos hacer, dicho antes de que lo necesites: no presentamos la denuncia por ti, no decidimos quién tiene razón, no te damos los datos de la otra persona y no le contamos que fuiste tú quien reportó. Que tomemos una medida sobre una cuenta no equivale a que un juez diga nada.
96. Estas normas te siguen fuera de Cuppido
Lo que empieza en Cuppido sigue siendo asunto de Cuppido aunque la conversación se mude a otro sitio. Si conociste a alguien aquí, estas normas describen cómo se le trata: en esta conversación, en la mensajería a la que se pasen, por teléfono, en redes o en persona.
Sé lo que podemos y lo que no. Fuera de aquí no vemos nada: no leemos otras conversaciones, no vigilamos otros canales y no podemos retirar de ellos ni un mensaje ni una foto. El reporte y el bloqueo operan sobre lo que ocurre dentro.
Aun así, si nos consta que hiciste daño grave a una persona que conociste a través de Cuppido, puedes perder tu cuenta aquí aunque el daño haya ocurrido en la calle, en tu casa o por otro canal. Hablamos de agresión, amenaza, difusión de imágenes íntimas, engaño patrimonial, contacto buscado con una persona menor de edad y conductas de esa gravedad.
Que nos conste quiere decir que alguien nos lo cuenta con lo que tiene, o que se ve aquí. No prometemos enterarnos, no investigamos vidas ajenas y no arbitramos quién tiene razón en una discusión de pareja. Tampoco somos una denuncia: si hubo un delito, esa va donde corresponde.
97. Pide la revisión una vez, y con la verdad
Si crees que nos equivocamos con una medida, puedes pedir que la revisemos escribiendo a cuppido.support@gmail.com. Cuenta lo que pasó como pasó: qué cuenta es, qué medida quieres que miremos y por qué crees que no corresponde. Es el único canal previsto para esto.
Conviene que sepas qué no estamos prometiendo: pedir la revisión no obliga a que la haya, ni a que te respondamos, ni a que la medida se levante mientras tanto. Que no haya respuesta no significa que te demos la razón ni que te la quitemos.
Queda prohibido inventar hechos o aportar pruebas manipuladas; escribir desde otra cuenta o hacerte pasar por otra persona para volver a intentarlo; repetir la misma solicitud una y otra vez; enviar correos en cantidad; y presionar con demandas, con reseñas o con contarlo en redes para acelerar algo. Eso es uso abusivo del canal y puede costarte que dejemos de atenderlo.
98. No disfraces lo que estás haciendo
Una conducta prohibida no deja de serlo por escribirla de otra manera. Lo que cuenta es lo que haces y lo que la otra persona recibe, no el envoltorio.
Queda prohibido esconder lo prohibido a la vista: poner el dato o el enlace dentro de una imagen para que no vaya como texto; repartirlo entre varios mensajes, el nombre y una Confesión; deletrearlo, cambiarle letras, meterle símbolos o dejarlo a que lo adivinen; o usar palabras en clave, apodos y emojis para pedir lo que no se puede pedir por su nombre.
Queda prohibido el disfraz de la intención: decirlo en broma, como hipótesis, preguntando por un amigo o como si fuera un juego; soltarlo y hacer como que no lo dijiste; poner en el perfil una frase que en realidad ofrece lo que aquí no se ofrece; o dejar caer aquí la mitad y guardar la otra mitad para otro canal.
Cuando algo se dice a medias para que no se note, se trata por lo que es: la conducta completa. Y haberlo hecho así, a propósito, no juega a tu favor.
99. Cómo se leen estas normas
Estas normas se leen enteras y por lo que quieren decir. Los títulos están para que encuentres lo que buscas, no para acotar el texto que va debajo. Y ningún ejemplo cierra la norma que lo acompaña: cuando enumeramos conductas estamos ilustrando, no agotando la lista.
Decidir si algo que hiciste encaja en una norma le corresponde a Cuppido. No hace falta que esa conducta esté nombrada con esas palabras, ni que se parezca a los ejemplos: basta con que caiga dentro de lo que la norma protege. Y cuando una norma admita más de una lectura, prevalece la que mejor protege a las personas que están en el Servicio.
Estas normas no van solas. Se leen junto a los Términos de uso y a la Política de privacidad, que son el contrato y describen tus derechos y los nuestros con más detalle. Si algo de aquí pareciera contradecir a los Términos, mandan los Términos.
La versión en español es la que rige. Las traducciones a otros idiomas existen para que puedas leer con comodidad, no para crear un documento distinto, y ante cualquier diferencia entre versiones prevalece el texto en español.
100. Hasta dónde llegamos, y dónde empiezas tú
Cuppido pone el lugar donde dos personas pueden encontrarse, y ahí se acaba lo que hacemos. No verificamos la identidad, la edad real, la situación sentimental, la ocupación, la salud ni los antecedentes de nadie, y no tenemos manera de hacerlo. Que un perfil exista aquí no es un aval nuestro sobre esa persona.
No participamos en las conversaciones, no mediamos en los desacuerdos y no decidimos quién tiene razón entre dos personas. Podemos tomar medidas sobre una cuenta cuando alguien incumple estas normas, y eso es todo lo que significa: no es una sentencia sobre nadie, no declara culpable a nadie y no sustituye a ninguna autoridad.
Fuera del Servicio no vemos nada y no podemos actuar. No leemos otras conversaciones, no vigilamos otros canales y no podemos retirar de ellos ni un mensaje ni una foto. Cuando la conversación se muda a otro sitio, se va con ella todo lo que aquí te protege: el bloqueo, la denuncia y la moderación operan sobre lo que ocurre dentro.
Tu seguridad y tus decisiones son tuyas. Publicamos recomendaciones para un primer encuentro en https://cuppido.com/guias/citas-seguras, y son exactamente eso: recomendaciones. Seguirlas no vuelve segura a ninguna persona ni garantiza nada, y no las damos como consejo profesional.
Y que quede dicho al derecho, porque importa: la responsabilidad de un daño es siempre de quien lo causa. Nada de lo que dice este documento traslada esa responsabilidad a quien lo sufrió, y no seguir una recomendación nuestra jamás justifica lo que otra persona te haga.
101. Esta lista no es un límite, y no haberla leído no te cubre
Estas normas cuentan lo que hemos visto y lo que no queremos aquí. No son la lista completa de todo lo que se puede hacer mal: son el piso, no el techo. Si haces daño de una forma que no está escrita, también podemos actuar.
Queda prohibido buscar el hueco: hacer lo que la norma prohíbe pero por un camino que no aparece nombrado; quedarte justo por debajo de lo que crees que se sanciona y repetirlo; discutir la letra para justificar el fondo; o alegar que en ningún lado dice que no se puede, después de haberlo hecho. Que una conducta no esté nombrada no la vuelve permitida, y encontrarle el atajo a una norma es su propio incumplimiento.
No estamos obligados a avisarte antes de actuar, ni a explicarte qué miramos, ni a decirte de antemano qué medida corresponde a cada conducta. Lo que sí puedes hacer siempre es pedir que revisemos una decisión, escribiendo a cuppido.support@gmail.com.
Estas normas pueden cambiar en cualquier momento, de forma unilateral, sin aviso previo y sin notificación individual. Rige siempre la versión publicada aquí, desde el momento en que se publica, y seguir usando el Servicio significa que la aceptas. No haberla leído no es una defensa, y nadie va a preguntarte si la leíste: entrar ya fue decir que sí.